Cristo Padeció Solo una Vez

Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

1Pedro 3:18

Todo el sacrificio y el padecimiento de Jesucristo hasta Su muerte de cruz ocurrieron una sola vez. No volverá a suceder de nuevo ni físicamente ni por un rito religioso hecho por hombres. Por otro lado, la pasión de Cristo es un hecho inigualable, inimitable y único. Solamente el Hijo de Dios pudo servir como el Cordero inmolado que quita el pecado del mundo.

Ningún otro ser, sea humano o espiritual, puede hacer lo que hizo Jesús. Es penoso ver la imagen de Jesucristo que tienen algunas personas quienes lo visualizan como un pobre flaco semidesnudo colgado de una cruz. Esa es una imagen de derrota, de humillación; pero es la que mucha gente se imagina cuando se le menciona el nombre de Jesús. Ciertamente que la crucifixión de Jesucristo fue un hecho real; pero eso pasó una sola vez y Él no permaneció en la cruz ni se repite cada día Su sacrificio.

En Hebreos 9:27-28 leemos: Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. Lo que pasó en el Calvario hace dos mil años no volverá a ocurrir y la segunda venida de Cristo no será de ninguna manera igual a la primera.

Hay que entender bien claro el propósito de ambas venidas de Jesucristo a la Tierra para poder entender que cada una es diferente. La primera venida de Cristo tuvo el propósito de reconciliar a una humanidad pecadora con el Dios justo y bueno. Porque todos hemos pecado y la paga del pecado es muerte, alguien debía morir por el pecado de todos. Pero ese alguien debía de ser un ser perfecto, sin mancha y solo Jesús cumple con ese requisito.

Hay que recordar lo que dice Juan 1:1: En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. El Verbo es uno de los muchos nombres con los cuales la Escritura identifica a Jesucristo, lo cual puede verificarse por lo que dice Juan 1:14: Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. Por lo tanto, Jesucristo posee los mismos atributos de Dios.

La segunda venida de Jesucristo no es para que Él sea nuevamente crucificado sino para reinar con gloria y poder sobre la Tierra. El apóstol Juan la describe en Apocalipsis 19:11-16: Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales,  vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s