¿Por Qué Vino el Hijo de Dios al Mundo?

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Juan 3:16-18

Sé que existen personas quienes ponen en duda la existencia de Jesucristo. Y existen algunos quienes, aunque admiten que existió, lo consideran como un hombre común y corriente, igual que todos nosotros. Sin embargo, no se trata de si creemos en Su existencia o no, la verdad es que Jesús ha existido siempre y es el Hijo de Dios, quien vino a este mundo con un propósito muy específico.

Ese propósito específico es nuestra salvación. Habrá quien pueda decir ¿salvarme de qué? Sé que hay quienes piensan que están bien, que ni están perdidos ni en peligro de muerte. Sin embargo, a pesar de lo que podamos pensar, ambas cosas les suceden a cada hombre y cada mujer sobre la Tierra. Sí estamos perdidos porque nuestros caminos no nos llevan por la ruta correcta. Además no es que estemos en peligro de muerte, sino que estamos precisamente muertos.

Dice la Escritura en Efesios 2:1: Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Entonces no cabe la menor duda de que todos necesitamos ser salvados. Y el único que nos puede rescatar de la muerte es el Hijo de Dios. Para eso vino al mundo, por eso fue entregado, no para condenarnos, sino para que por Él seamos salvos.

Dios ha hecho todo esto por amor. Él entregó a Su Hijo para darnos oportunidad de ser rescatados de la muerte en la cual todos estábamos por nuestros delitos y pecados. No es porque somos merecedores del amor de Dios. Todo lo contrario, constantemente lo hemos ofendidos violando Sus Mandamientos, dándole la espalda e incluso negando Su existencia. Nuestro merecido era ser condenados. Sin embargo, Dios nos ha dado una oportunidad de ser rescatados del castigo que merecemos por nuestra propia culpa.

En Juan 3:16-18, la Escritura establece que todo aquel que cree en el Hijo de Dios no se perderá sino que tendrá vida eterna. Además dice que quien cree en Él no es condenado. Esto deja claro que creer en Jesucristo es un requisito para salvación, lo cual reafirma Hechos 16:31: Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Creer en Jesús es confiar y poner nuestra vida en Sus manos, es no pretender conducir el barco sino soltarle el timón a Él.

La parte final de Juan 3:16-18 dice que el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. De hecho, nuestros actos de por sí nos condenan y si rehusamos creer en Jesucristo el mensaje que le estamos enviando a Dios es que rechazamos el indulto que nos da. No permitas que el orgullo o continuar aferrándote a las tradiciones te condenen. Cree hoy en el Señor Jesucristo y sé salvo. Dale el control de tu vida a Él y tendrás asegurada la vida eterna. Dios te bendiga.

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