Escuchemos las Palabras de Jesús

De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 5:24

A pesar de que estamos dotados de dos oídos y una sola boca, la gente tiende a hablar más de lo que escucha. Muchas personas, cuando les están hablando, en lugar de prestar atención a lo que les dicen, están pensando en lo que van a ripostarle a su interlocutor. Por eso es tan común en ese tipo de persona interrumpir al orador. Y si eso pasa tan frecuentemente con las personas que vemos, peor sucede con nuestro Señor a quien no vemos. Al dejar de escuchar las palabras de Jesús ponemos en riesgo nuestro futuro en la eternidad.

Según el diccionario, escuchar significa lo siguiente: Aplicar el oído para oír; prestar atención a lo que se oye; atender a un aviso, consejo o sugerencia; oír, percibir sonido. En el caso de escuchar las palabras de Jesús, de acuerdo a la definición del diccionario, debemos aplicar nuestro oído para oírlas. También hay que prestarle atención porque lo que el Señor nos dice es un aviso, un consejo al cual debemos atender.

En los evangelios sinópticos se repite seis veces de labios del Señor: El que tiene oídos para oír, oiga (Mateo 11:15, Mateo 13:9, Mateo 13:43, Marcos 4:9, Lucas 8:8 y Lucas 14:35). Dos veces más dice: Si alguno tiene oídos para oír, oiga (Marcos 4:23 y Marcos 7:16). En el libro de Apocalipsis se repite siete veces: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (Apocalipsis 2:7, 2:11, 2:17, 2:29, 3:6, 3:13 y 3:22). Y en Apocalipsis 13:9 dice: Si alguno tiene oído, oiga.

No puede ser pura coincidencia que entre los tres primeros evangelios y Apocalipsis se repita 16 veces una frase que nos reta a escuchar lo que dice el Señor. Tanta insistencia en la Palabra de Dios sobre el tema es para dejarnos claro que es algo muy importante. En Romanos 10:17 dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Cuando escuchamos las palabras de Jesús, nuestra fe se fortalece porque estamos escuchando palabra de Dios.

Fue de boca del propio Jesús que salieron las palabras de Juan 3:16: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Por lo tanto, si queremos alcanzar la vida eterna, debemos escuchar y seguir las instrucciones que el propio Jesús pronunciara en Juan 3:16: creer en Él para no perdernos.

También de labios de Jesús salieron las palabras de Juan 14:6: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Entonces, ¿qué haces buscando rutas alternas para llegar al Padre? No es la religión, no son los ritos que practiques, no son las tradiciones ancestrales ni tus buenas obras las que te van a llevar hasta Dios. Hay un solo camino y se llama Jesucristo, todo lo demás es inútil, todo lo demás es vano. Escucha pues con suma atención cada palabra pronunciada por Jesús. Las vas a encontrar en los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. También podrás ver palabras suyas en Apocalipsis. Tu vida eterna depende de ellas. Dios te bendiga.

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