El Objetivo del Enemigo

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

1 Pedro 5:8

En una guerra en la cual se enfrentan dos bandos rivales, el objetivo de cada uno es derrotar a su enemigo. Cada ejército establece estrategias que le permitan alcanzar su objetivo. Y en las batallas que se libran siempre cada uno trata de hacerle el mayor daño posible al adversario hasta que logre vencerlo. En el mundo espiritual tenemos un enemigo claramente definido, el diablo, cuyo objetivo es precisamente hacernos el mayor daño posible hasta vencernos.

Sé que hay personas que no desean escuchar que les hablen acerca del enemigo espiritual. Incluso hay quienes se rehúsan a aceptar que nuestro adversario existe. Pero créalo o no, el mundo espiritual sí existe y, de un lado está Dios y del otro el diablo y todas sus huestes de maldad. Debemos adquirir de la Escritura el conocimiento de nuestro enemigo para saber defendernos de sus ataques y salir triunfantes.

La Biblia describe claramente a nuestro enemigo y sus objetivos. En Juan 10:10 leemos: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir. Como ladrón, Lucas 8:12 nos dice lo que quiere robarnos: Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. No podemos vivir ignorando que tenemos un enemigo que quiere robarnos, matarnos y destruirnos con el fin de impedir nuestra salvación.

Efesios 6:11-12 nos dice lo que debemos de hacer al respecto: Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. En esta guerra espiritual debemos de estar entrenados y equipados para vencer al enemigo.

Ignorar que estamos en una guerra espiritual es desconocer la Palabra. En Apocalipsis 12:17 leemos: Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo. Nuestro enemigo está furioso con cada uno de los que abandonan el mundo y se entregan a Cristo. Es por eso que nos hace la guerra sin cuartel. Y es por eso que debemos de estar alerta frente a sus ataques.

Sí tenemos un enemigo, pero no es para que nos asustemos y corramos, sino para que estemos alerta y conscientes de lo que nos toca hacer. Santiago 4:7 da una clave para vencerlo: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. No hay que temer al enemigo porque Dios es mucho más poderoso que él y está con nosotros. Y cuando el enemigo te quiera engañar con sus mentiras recordándote tu pasado de pecado, recuérdale a él cuál será su futuro. Apocalipsis 20:10 lo dice: Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. Dios te bendiga.

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