Renovando Nuestra Mente

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Romanos 12:2

Se dice hoy día que es necesario tener la mente abierta a fin de asimilar los cambios de la sociedad. Entonces se critica duramente a quienes todavía no están de acuerdo con los temas de “vanguardia” como la redefinición del matrimonio, la legalización de las drogas o el aborto, entre otros. A quienes todavía se oponen por motivos de conciencia se les dice que tienen la mente estrecha o cerrada. Romanos 12:2 nos dice que renovemos nuestro entendimiento; pero no precisamente significa que abramos nuestra mente para aceptar las cosas del mundo, sino todo lo contrario.

Una confirmación de lo que dice Romanos 12:2 está escrita en Efesios 4:22-24: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Está claro que nuestra renovación no tiene nada que ver con la modernidad del mundo sino en dejar de lado las cosas del mundo y tomar en cuenta las de Dios.

Entiendo que la tarea de renovar nuestra mente no es fácil. Constantemente recibimos el bombardeo de ideas contrarias a Dios, lo cual no es nada asombroso. Ya la Biblia lo había dicho en 2 Corintios 4:4: en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. El dios de este siglo no es otro que el diablo, quien controla los hilos del mundo para cegar las mentes de las personas a fin de que no conozcan la verdad.

Si ya hemos conocido a Dios, debemos de pensar de manera distinta a quienes no han tenido esa oportunidad. Veamos lo que dice Tito 1:15 al respecto: Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Si el enemigo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, es lógico que sus mentes estén corrompidas. Entonces está claro que una mente corrompida no puede pensar en cosas puras.

Y mientras el diablo ciega el entendimiento, Jesucristo nos da entendimiento. Dice 1 Juan 5:20: Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Por lo tanto, con el entendimiento que nos da Cristo, ya podemos renovar nuestra mente.

Una mente renovada debe ser igual a la del Maestro. Dice 1 Corintios 2:16: Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. Teniendo la mente de Cristo es posible transformarnos y renovar nuestro entendimiento, de tal manera que comprendamos la voluntad de Dios, la cual es buena, agradable y perfecta. Dios te bendiga.

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