Jesús Toca Nuestra Puerta

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Apocalipsis 3:20

¿A quién no le gusta que al tocar la puerta de una casa le abran? Y mejor aún es que le inviten a pasar y tomar un lugar en la mesa para cenar. Pero que desagradable es tocar una puerta y que nadie le abra. O que le abran la puerta, pero no le inviten a pasar. O quizás que lo dejen entrar a uno para ver una mesa lista a la cual uno no está invitado. Hoy Jesús está tocando la puerta del corazón de cada ser humano. ¿Estás dispuesto a abrirle?

Recuerdo que en los tiempos de mi niñez, en el barrio donde crecí, la mayoría de las casas permanecían con las puertas abiertas. Todo el que llegaba ni siquiera tenía que tocar la puerta. En cada una de esas casas, las visitas eran bienvenidas a cualquier hora y, si el visitante llegaba a la hora del almuerzo o la cena, siempre se le acomodaba espacio en la mesa y la comida se compartía. Mi barrio no era uno donde vivía gente rica, sino más bien de gente trabajadora; pero el espíritu de solidaridad era notorio.

Al pasar el tiempo, se fue perdiendo ese ambiente de buena vecindad, no solo en mi barrio sino en muchos lugares más en casi todo el mundo. Hoy, es muy común que las casas tengan sus puertas cerradas todo el tiempo. Y, además de las puertas tradicionales, se coloca protección adicional con rejas de hierro. Asimismo las ventanas se refuerzan con rejas y, si la casa tiene un jardín frontal, se colocan más rejas y mayor protección.

Más modernamente, además de convertir nuestras casas en fortines, se utilizan cámaras de seguridad, alarmas, sensores de movimiento y guardianes privados. El recelo por las personas extrañas y desconocidas es la norma. Cuando tocan la puerta, muchas veces nos hacemos los ausentes para no abrirles y si alguien más de la casa les abre, es común que digamos: “Si preguntan por mí, dile que no estoy.”

Y de la misma manera que en la vida natural cada vez nos encerramos más en nuestras casas y no abrimos la puerta, en lo espiritual, la gente cada día más le cierra la puerta en la cara a Jesucristo. La sociedad actual, por ejemplo, ve mucho más aceptable exponer públicamente los derechos de los homosexuales que permitir que se ore en público en el nombre de Jesús.

La revista satírica francesa Charlie Hebdo fue atacada el 7 de enero de 2015 por extremistas musulmanes en represaría a la publicación de caricaturas sobre Mahoma. Cabe destacar que la misma revista había ridiculizado a Jesucristo de la misma manera y nadie dijo esta boca es mía al respecto y mucho menos se atrevió a desatar un atentado y matar una docena de personas.

Jesucristo está tocando las puertas de cada corazón hoy día, incluyendo el tuyo. ¿Vas a encerrarte entre rejas o dejarás la puerta abierta para Él? ¿Vas a decirle a quienes te acompañan que le digan que no estás? Jesús, como todo un caballero, no te va a presionar a que lo recibas, Él esperará pacientemente hasta que decidas abrirle. ¿Cuánto tiempo más lo dejarás esperándote? ¿Por qué no le abres hoy? Dios te bendiga.

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