La Palabra de Dios es Limpia

Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en él esperan.

Proverbios 30:5

Es muy bonito ver una fuente de agua limpia y cristalina. Y lo mejor de todo es poder disfrutar en nuestro paladar de esa agua natural y libre de contaminación. Lamentablemente en nuestra época cada día quedan menos fuentes de agua limpia porque el desarrollo y la modernidad se han encargado de introducir sustancias extrañas en los cuerpos de agua. La Palabra de Dios permanece como la única fuente de agua viva pura y limpia. Esa fuente de vida está disponible todo el tiempo para calmar nuestra sed de justicia, amor y perdón.

Recuerdo cuando era niño y estudiaba en el colegio que mis compañeros y yo solíamos ir a un río que quedaba a unos diez kilómetros al sureste de nuestra ciudad. A pesar de que había un balneario público muy cerca de la carretera, mis amigos y yo nos adentrábamos por una carretera no pavimentada hasta una finca de los padres de uno de ellos. El paisaje era espectacular porque el río corría entre dos montañas y formaba una cascada a la cual le decíamos el chorro.

Una vez que disfrutábamos de un pasadía en el río, cayó un aguacero bastante fuerte y todos salimos del agua y nos refugiamos en una cabaña cercana. El agua se tornó muy sucia ya que de las laderas de las montañas bajaban torrentes enlodados que caían en el cauce del río. Nosotros nos sentimos muy tristes porque se nos había malogrado el paseo. Uno de los empleados de la finca nos dijo: “Esperen que pase el aguacero y ya verán.” Dejó de llover y diez minutos más tarde, el agua del río estaba totalmente cristalina.

Unos 15 años después de eso, dos de esos amigos, quienes eran hermanos, y yo tuvimos la idea de instalar una planta para embotellar agua. Yo ya me había graduado de ingeniero químico y uno de los hermanos era administrador de empresas. Nos reunimos y decidimos tomar muestras de varias fuentes de agua alrededor de la ciudad y enviarlas a un laboratorio para su análisis. Cuando recogí los resultados, el director del laboratorio me dijo que una de las aguas le había llamado mucho la atención por su pureza y alta calidad, era justamente el agua proveniente del río del chorro.

La Palabra de Dios es de altísima calidad y de gran pureza. Es tan pura como no existe agua limpia sobre la tierra o debajo de ella. Dice el Salmo 119:9: ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. La Palabra de Dios es capaz de limpiar nuestro camino. Escudriñemos la Escritura y encontraremos en ella dirección para nuestra vida. Sigamos al pie de la letra las sabias instrucciones que nuestro Padre Celestial ha dejado escritas en la Biblia.

Dice el Salmo 119:140: Sumamente pura es tu palabra, y la ama tu siervo. Y la Palabra de Dios que es dulce, limpia y sumamente pura nos sirve como lámpara que alumbra nuestro camino, nos sustenta y nos da entendimiento. Porque como dice Salmo 119:160: La suma de tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de tu justicia. Que cada día saquemos tiempo para disfrutar de la Palabra de Dios. Apaguemos nuestra sed espiritual bebiendo de esa fuente limpia, dulce y pura Dios te bendiga.

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