Poniendo Freno a Nuestra Lengua

Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño.

Salmo 34:13

Los seres humanos nos ahorraríamos muchos problemas si tuviésemos mayor cuidado a la hora de hablar. Cuando se habla desenfrenadamente, se dicen cosas que pueden causar mucho daño a la persona a quien se dicen. Si la otra persona responde de la misma manera, el resultado podría ser catastrófico. La mayoría de los conflictos entre la gente son producidos por palabras dichas fuera de control. Siendo el manual por excelencia del ser humano, la Biblia nos instruye a frenar nuestra lengua.

Analicemos lo que dice la Palabra de Dios acerca de lo que hablamos. Proverbios 18:21 dice: La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos. Nuestra boca tiene al mismo tiempo el potencial de edificar o de destruir. Cuando pronunciamos palabras de afirmación o expresamos bendición sobre alguien, le estamos edificando. Pero cuando nuestras palabras son de maldición podemos destruir vidas.

En Salmo 52:2 leemos: Agravios maquina tu lengua; como navaja afilada hace engaño. La lengua de un mentiroso es como una navaja afilada según el salmista. Sabemos que una navaja es capaz de matar a alguien. De igual manera, unos labios mentirosos matan reputaciones y, en algunos casos podrían terminar con la vida de alguien. Existen casos de personas que han matado a alguien por una mentira dicha por un tercero. Por su parte, Salmo 64:3 dice: Que afilan como espada su lengua; lanzan cual saeta suya, palabra amarga. Conociendo que amargo es lo contrario de dulce, una palabra amarga hace el efecto contrario de una palabra dulce. Tanto una espada como una saeta son armas capaces de arrancar la vida. Entonces pronunciar palabras amargas contra alguien atenta contra su vida.

Otra forma de hacer daño con la lengua es el chisme. Dice Proverbios 20:19: El que anda en chismes descubre el secreto; no te entremetas, pues, con el suelto de lengua. Existen personas para las cuales el chisme es su deporte favorito. Este tipo de personas anda siempre a la caza de cualquier información sobre alguien con el único fin de divulgarlo a sus espaldas. La mayor parte de los chismes son burdas mentiras o verdades distorsionadas.

El Señor Jesús redefinió el mandamiento de no matar en Mateo 5:21-22: Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. En tal sentido, según el Señor, insultar a alguien es equivalente a matarle.

En esta breve meditación de la Palabra de Dios hemos aprendido que una lengua sin freno es capaz de causar estragos. Me he disfrutado de esta meditación porque, siendo honesto, soy el primero que debo aplicarla. No puedo negar hipócritamente de que jamás haya usado mi lengua para ofender a alguien, sí lo he hecho y ha estado muy mal de mi parte. Confesando mi propia culpa, te invito a analizarte tu mismo. Dios te bendiga.

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