La Nutrición del Alma

Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Mateo 4:4

El envejecimiento de los “Baby boomers” ha provocado un enorme crecimiento de la industria de los suplementos nutricionales. Es obvio que nuestra piel sufre como consecuencia de una nutrición inadecuada y deficiente. Así como tu cuerpo no puede vivir sin alimentos, tu alma necesita el alimento de la Palabra de Dios. El propio Jesús, cuando fue tentado por el diablo en el desierto, le recordó que: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4:4). Cuando te alimentes con la Palabra de Dios, la debilidad y la confusión desaparecen.

La Organización Mundial de la Salud define la nutrición como la ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo. Una buena nutrición (una dieta suficiente y equilibrada combinada con el ejercicio físico regular) es un elemento fundamental de la buena salud. Una mala nutrición puede reducir la inmunidad, aumentar la vulnerabilidad a las enfermedades, alterar el desarrollo físico y mental, y reducir la productividad.

La nutrición hace referencia a los nutrientes que componen los alimentos y comprende un conjunto de fenómenos involuntarios que suceden tras la ingesta de los alimentos, es decir: la digestión, la absorción o paso a la sangre desde el tubo digestivo de sus componentes o nutrientes, y su asimilación en las células del organismo. Existen seis clases de nutrientes que el cuerpo necesita: carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas, minerales y agua. Es importante consumir diariamente esos seis nutrientes para construir y mantener una función corporal saludable.

Y al igual que la nutrición natural, la espiritual es una necesidad básica que debemos suplir cada día. Si nuestro cuerpo demanda el consumo diario de los seis tipos de nutrientes, nuestra alma necesita nutrirse cada día con la Palabra de Dios. Esa nutrición incluye la lectura y la meditación de la Escritura. Pero para mayor aprovechamiento de ella, debemos nutrirnos acompañados por el nutricionista espiritual: el Espíritu Santo. Él nos guiará hacia toda verdad.

La Palabra de Dios es semilla plantada en nuestras vidas para dar frutos permanentes. Dios espera que nosotros no sólo escuchemos Su Palabra sino que también seamos hacedores de la misma. La Palabra es poder de Dios, ya que toda la creación ocurrió mediante la Palabra que Dios hablaba. La Palabra es también una espada que nos permite defendernos de los ataques del enemigo y para penetrar a lo más profundo de nuestro ser, como dice Hebreos 4:12: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Demos nutrición diaria a nuestra alma a través de la Palabra de Dios. Que no pase un día sin que comamos de ella. Si cada día te alimentas tres veces, ¿por qué no sacas tiempo para leer la Biblia? Te aseguro que encontrarás revelación fresca. Dios te bendiga.

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