El Protector del Alma

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Efesios 6:16

Una de las mayores preocupaciones del ser humano en la actualidad es lo que podría ocurrirle a su piel al ser expuesta a los rayos solares. El deterioro de la capa de ozono ha traído como consecuencia que la radiación ultravioleta proveniente del Sol sea un peligro latente para la vida en la Tierra. Eso ha incrementado las ventas de productos para proteger nuestra piel de los peligrosos rayos ultravioleta. El alma necesita también una protección y tal protector no es otra cosa sino la coraza de la fe. Con la fe te protegerás de las inclemencias de la vida, mirarás por encima de las circunstancias y pasarás victorioso en medio de las pruebas. A través de ti, Dios moverá montañas y alcanzará a otros para Su gloria.

Se denomina protectores solares a todos aquellos productos (cremas, lociones, leches, etc.), que se aplican sobre la piel con el fin de protegerla de los efectos perjudiciales de las radiaciones solares ultravioleta A (UVA) y/o ultravioleta B (UVB). Esto es posible porque en su composición llevan unas sustancias denominadas filtros, capaces de frenar la acción de uno y/u otro tipo de radiación. Muchos cambios cutáneos, como el cáncer de piel o las manchas por la edad, son causadas por la exposición al sol.

La fe es un escudo protector que nos protege de los efectos perjudiciales de los rayos ultravioleta espirituales que nos lanza el enemigo. Solo la fe es capaz de frenar todas sus artimañas que pueden producirnos el cáncer de duda en nuestra alma. En el mundo estamos expuestos a la influencia del príncipe de este mundo; pero la fe nos da protección completa contra esa nociva presencia.

La fe nos brinda muchos beneficios, entre ellos nuestra sanidad: Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote (Marcos 5:34). La fe hace que nada sea imposible: Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible (Mateo 17:20).

La fe purifica nuestro corazón: y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos,  purificando por la fe sus corazones (Hechos 15:9). Somos justificados por la fe: Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley (Romanos 3:28). Y siendo ya justos por la fe, vivimos por fe: Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá (Romanos 1:17).

Andamos por fe: porque por fe andamos, no por vista  (2 Corintios 5:7). Y la fe nos permite agradar a Dios: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6). Nunca salgamos a la calle sin llevar nuestro escudo protector de la fe, la cual preserva nuestra alma y nos salva de todo mal. Dios te bendiga.

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