La Puerta Abierta que Nadie Puede Cerrar

Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

Apocalipsis 3:7-8

Cuando andamos en busca de algo, todos queremos encontrar las puertas abiertas para entrar a donde vamos. Si se trata de la búsqueda de un empleo, nos gustaría que nos abran las puertas del lugar donde pretendemos trabajar en lugar de que la cierren en nuestras narices. Si vamos de compras a una tienda, nos gustaría encontrarla abierta y no llegar tarde cuando haya cerrado sus puertas. En Apocalipsis 3:7-8, el Señor promete a Su iglesia fiel que le pondrá delante una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar.

Voy a compartir una visión que el Señor me permitiera tener hace ya varios años. Me vi acostado sobre lo que, en principio, creí que era el suelo y sentí una gran paz. Al abrir mis ojos en la visión, vi que estaba recostado sobre algo blanco, no sobre un pasto verde como había pensado. Sin embargo, supe que no se trataba de nieve porque sentí algo cálido mi lugar de descanso.

Observé mejor y descubrí que estaba acostado sobre nubes y vi ángeles volando alrededor de mí. Me incorporé de mi descanso y dos ángeles se acercaron a mí diciéndome: “Ven, te llevaremos ante Su presencia.” Cada uno de ellos me tomó por un brazo y alzaron vuelo conmigo. Sentía un gozo infinito y esa gran paz que sobrepasa todo entendimiento.

Llegamos ante Su presencia, ante Su trono y, tanto los ángeles como yo, nos postramos para adorarle. Todo era muy impresionante y sentí temor y respeto porque podía percibir con todos mis sentidos Su hermosa santidad. Me uní a todos los presentes cantando: “Santo, Santo, Santo.”

Escuché al Señor decirme las palabras que están en Apocalipsis 3:7-8: Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre: Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

Siento que Dios está queriendo decir algo al remanente fiel de Su iglesia. En estos tiempos difíciles en los cuales se están cerrando muchas puertas para aquellos siervos de Dios comprometidos con la verdad, el Señor nos dice que está abriendo una puerta que nadie puede cerrar. No importa si los que predican el evangelio bíblico, sin distorsionarlo, tengan poca fuerza, Dios sabe que todos ellos han guardado Su Palabra y no han negado Su nombre.

Si fuera un torneo deportivo, diríamos que estamos en la etapa del campeonato, donde se separan los hombres de los muchachos, como decía un locutor en mi país natal. Los cristianos fieles van a ser probados para ver quien niega o afirma serlo ante la presión del mundo. ¿De qué lado estarás tú? Yo quiero estar del lado del Señor pase lo que pase. ¿Piensas hacer lo mismo tú? Recuerda la promesa del Señor, aunque seamos débiles, Él nos abrirá una puerta que nadie podrá cerrar. Dios te bendiga.

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