El Consolador

Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Juan 14:16-17

Cuando Jesucristo iba a regresar al Padre, le dio una hermosa promesa a Sus discípulos: un Consolador. El amor de Jesús hacia ellos fue tan grande que no quiso dejarlos solos. Ese mismo Consolador que los seguidores más cercanos del Señor recibieron esta hoy disponible para todo aquel quien ha creído en Él. El Hijo de Dios está a la diestra de Su Padre, sentado en Su trono hasta Su regreso triunfal. Sin embargo, aquí en la Tierra, cada hijo y cada hija de Dios llevan morando dentro de sí al Espíritu de verdad.

La palabra consolar significa dar consuelo o ánimo a una persona para que resista una situación triste o adversa; aliviar la pena o angustia de una persona; ayudar a alguien mediante buenas palabras o caricias a soportar una angustia. En tal sentido, un consolador nos anima, nos da coraje para resistir las pruebas, nos alivia, de penas y angustias, nos ayuda y nos da palabras de aliento. Ese es justo la clase de Consolador que Jesús le rogó al Padre que nos diera.

El mundo moderno distorsiona las cosas y le ha dado un sentido distinto a lo que son las cosas conformes al plan de Dios. De la misma manera que llaman “hacer el amor” a tener sexo, hoy usan la palabra consolador para referirse a un objeto sexual utilizado para la masturbación femenina. Aclaro esto para que, quien no está muy familiarizado con la Biblia, al escuchar hablar del Consolador no se confunda con las distorsiones modernas en el uso de esa palabra.

El Consolador bíblico no es otro que el Espíritu Santo, exactamente como lo describe la Palabra de Dios. En Juan 14:26 leemos: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Nuestro Consolador no solo nos anima, nos da coraje para resistir las pruebas, nos alivia las penas, nos ayuda y da palabras de aliento, sino que además nos enseña todas las cosas y nos recuerda todo lo que el Señor ha dicho.

El Consolador da testimonio acerca de Jesús, como dice Juan 15:26: Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Muy interesante versículo bíblico para aclararle a aquellos que niegan la divinidad del Espíritu Santo. Si nuestro Consolador procede del Padre, tiene los mismos atributos que Él y los del Hijo, quien también procede del Padre.

Jesús da a sus discípulos una explicación acerca de la conveniencia de que venga el Consolador. Dice Juan 16:7-11: Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Celebremos pues que nuestro Señor nos ha enviado al Consolador. Dios te bendiga.

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