Somos Hechura Suya

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Efesios 2:10

El viejo dilema de quién fue primero entre el huevo y la gallina. Muchas personas argumentan sobre las referencias a las buenas obras en la Biblia diciendo que las mismas son necesarias para salvarnos. Pero volviendo al huevo y la gallina, Efesios 2:10 viene justo después de Efesios 2:8-9: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Por lo tanto, las buenas obras son consecuencias de ser salvo no la causa de la salvación.

Los cristianos no deben hacer buenas obras para ser salvos, sino porque son salvos hacen buenas obras. La mejor obra la hizo Jesucristo en propiciación por los pecados de toda la humanidad. Quien ha recibido el regalo de la vida eterna ha nacido de nuevo, es una nueva criatura. Por lo tanto, tiene la capacidad de obrar para bien en honor al que nos salvó.

Un árbol de mango no puede producir manzanas. Tampoco es posible cortar el césped con una navaja de afeitar. De la misma manera, las buenas obras solo pueden salir de alguien que sea bueno. Marcos 10:18 dice: Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Si Dios es el único bueno que existe, entonces nadie puede ufanarse de que puede hacer buenas obras porque carece de suficiente bondad para llevarlas a cabo.

Es por eso que para cualquier ser humano resulta completamente imposible salvarse por lo que hace. Y las obras buenas que hacemos una vez somos salvos, no provienen de nosotros mismos sino del único bueno, Dios. Es por eso que dice Efesios 2:10 que somos hechura suya. Habiendo sido hechos de nuevo mediante un don de Dios, quedamos entonces en la capacidad de llevar a cabo buenas obras; pero cada una de ellas no ha salido de nosotros sino que también han sido preparadas de antemano por el mismo Dios.

Todo parece un juego de palabras y algo muy confuso para algunos, un círculo vicioso como el del huevo y la gallina. Pero todo empieza y termina en lo mismo: la obra es y será siempre de Dios, no de nosotros. Dios nos hace salvos, y Dios nos capacita para hacer las buenas obras que Él mismo ha preparado. Porque solo Él es bueno, nadie tiene por sí mismo el poder para llevar a cabo esas buenas obras.

¿Para qué Dios ha establecido que sea de este modo? La respuesta es para que nadie le robe Su gloria. Y es que solamente Él es digno de recibirla. Como está escrito en Apocalipsis 4:11: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas. Apocalipsis 4:11 es una confirmación de que somos hechura suya ya que Él creó todas las cosas.

Celebremos que hemos sido hechos nuevos por Dios para caminar ejecutando las buenas obras que ya Él había preparado para nosotros. Es un privilegio ser colaboradores del Rey de reyes y Señor de señores y morar con Él por siempre. Dios te bendiga.

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