El Espíritu del Señor Da Libertad

Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

2 Corintios 3:17

Hacer lo que nos dé la gana no necesariamente nos hace libres. La tendencia del ser humano, principalmente durante la adolescencia es ser rebelde y anhelar ser libre para hacer lo que le plazca. Sin embargo, dar rienda suelta a nuestros instintos, en lugar de liberarnos, nos puede llevar a la peor esclavitud. Cuando convertimos la libertad en libertinaje, es muy fácil caer en la esclavitud de los vicios y el pecado. Solo el Espíritu de Dios nos da la verdadera libertad.

Juan Bosch, un escritor y político dominicano escribió un poema titulado La Gaviota cuyas letras dicen: “Junto a la reja de mi blanca celda el mar despeina su melena azul. Veo como se alza La Gaviota y vuela como afanosa de volverse luz, como afanosa de volverse luz. Indecible anhelo de tener las alas, del ave grácil que se eleva así. Desentumirlas, levantar el vuelo, cruzar los aires y llegar a ti, cruzar los aires y llegar a ti.”

Ese poema que demuestra el anhelo de libertad de un prisionero fue convertido en una hermosa canción en tiempo de criolla, un género musical dominicano poco conocido; pero que no por ello deja de ser extraordinariamente bello. Siendo Juan Bosch natural de la misma ciudad que yo, La Vega, en una ocasión que se rendía homenaje a los veganos ilustres, tuve el privilegio de ser invitado a cantar en el acto y escogí interpretar dicha canción frente a su autor.

Hablando de mi país natal, desde su nacimiento, la nación ha tenido muy en cuenta el anhelo de libertad. El lema nacional es “Dios, Patria y Libertad.” Este lema está encima del escudo nacional, el cual tiene en su centro un libro abierto, la Biblia, específicamente en Juan 8:32: y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Y, aunque este anhelo de libertad se presenta en el plano natural, la referencia de Dios y la Biblia lo conectan con el plano espiritual.

La verdad que nos hace libres es nuestro Señor Jesucristo, quien murió en una cruz para pagar por la culpa de los pecados de todo el mundo. Cuando aceptamos el regalo de salvación, estamos siendo liberados de la condena que nos correspondía por culpa de nuestro pecado. Como está escrito en Lucas 4:18-19: Espíritu del Señor está sobre mí,  por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.

Al recibir a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, obtenemos libertad de nuestro cautiverio y de nuestra opresión. Y como parte del paquete, recibimos Su Espíritu, el cual nos da libertad como dice 2 Corintios 3:17. Me podrías decir que no sientes que eres esclavo; pero mira lo que dice el Señor en Juan 8:34: Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Nadie puede sentirse libre de culpa porque todos pecamos. Obtengamos nuestra libertad a través del Señor Jesucristo, tendremos Su Espíritu y seremos libres. Dios te bendiga.

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