Cantando un Cántico Nuevo

Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos; y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.

Apocalipsis 19:1-2

Las Escrituras nos afirman que en la eternidad alabaremos a Dios continuamente y el cántico nuevo será parte importante de nuestra alabanza. Es tiempo de que la iglesia comience a practicar lo que será parte de nuestro trabajo eterno y nos gozaremos todos de la manifestación poderosa de la gloria de Dios en las diferentes congregaciones. Cada miembro del cuerpo de Cristo es llamado a cantar al Señor un cántico nuevo que salga de nuestro corazón todos los días.

De nuevo voy a compartir una de mis vivencias en mi búsqueda de la presencia de Dios. Esta vez voy a compartir una visión que experimenté hace ya varios años. Vi el cielo muy negro, pero totalmente cubierto de estrellas. Parecía como si yo estuviera observando desde cierta altura. Vi bajar del cielo una luz muy poderosa, como jamás había visto antes en mi vida. Lo que en la primera visión era oscuro, se llenó por completo de esa luz brillante y muy blanca, la cual me dejaba ciego, por lo que tuve que cerrar mis ojos en la visión. Escuché truenos muy fuertes y entendí que estaba presenciando la manifestación de la gloria de Dios.

En medio de la potente luz, escuché primero como el estruendo de muchas aguas, como una inmensa catarata. Luego la luz se tornó menos intensa y vi descender del cielo a millones de ángeles en medio del ruido de trompetas y de las muchas aguas. Todos los ángeles cantaban un cántico nuevo al Dios Todopoderoso. Había mucho ruido, pero todo era armónico y musical. Me sentí en medio de la alabanza celestial descrita en el libro de Apocalipsis.

Un cántico nuevo es uno de reciente y original composición que prorrumpe en alabanza y adoración a Dios y a Jesucristo a causa de la gloria de Su salvación; y que solo es pronunciada en los labios de los redimidos por Cristo. Es un canto que se renueva para la ocasión presente, que no haya sido entonado en otras ocasiones. Todo lo que hagamos para el Señor debe ser ejecutado con excelencia, por lo tanto, nuestro nuevo cántico no puede ser algo mediocre. Salmo 33:3 dice: Cantadle cántico nuevo; hacedlo bien, tañendo con júbilo.

Muchas personas podrían decir: “no tengo talento musical”, “no soy compositor ni escritor”, “la música no es mi fuerte”, o algo parecido. Otras personas podrían sentirse temerosas de abrir sus bocas para cantar algo diferente y desconocido, sobre todo si, como dice el Salmo 33:3, estamos obligados a hacerlo bien. Pero debemos de entender que quien pondrá en nosotros la inspiración del cántico nuevo es el propio Espíritu de Dios, así que no hay nada que temer, solo abrir nuestras bocas para dejar salir la melodía y las letras perfectas que el propio Espíritu Santo nos ha dado. Dios te bendiga.

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