Debemos Examinarnos

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

2 Corintios 13:5

Aunque a mucha gente no le gusten, las pruebas son inevitables. Quien haya pasado por la escuela conoce que en su vida estudiantil ha de tomar numerosos exámenes. Quien no haya recibido instrucción escolar no está exento de pruebas. La misma vida nos somete de manera constante a pruebas y muchas de ellas son más difíciles que el peor examen de mecánica cuántica. Unas pruebas son aprobadas y otras son reprobadas, lo cual en ocasiones nos obliga a repetirlas. En lo espiritual todos seremos probados y 2 Corintios 13:5 nos manda a examinarnos nosotros mismos.

Para enfrentar cualquier tipo de problema, el ser humano debe primero reconocer que el problema existe. Ningún alcohólico o drogadicto puede superar su vicio si antes no reconoce dentro de sí mismo su condición. Solo en el interior de cada persona se puede reconocer que algo anda mal y que debe de enfrentarse y buscarse la solución a eso que nos está haciendo daño.

El predicador inglés George Whitefield (1714-1770) dijo: “Primero pues, antes de que se le pueda impartir paz a tu corazón, es necesario que se te haga sentir, llorar, lamentar por tus transgresiones reales contra la Ley de Dios.” En nuestro examen, debemos reconocer en lo que estamos fallando. Pero no solo eso, es necesario que aborrezcamos de todo corazón nuestra propia maldad antes de buscar la ayuda que viene de Dios. Es obvio que hemos pecado contra Dios y, por nuestras propias obras siempre seremos culpables.

2 Corintios 13:5 dice que si Jesucristo no está en nosotros estamos reprobados. Por tanto, necesitamos a Jesucristo para salvarnos de ser reprobados. El evangelista alemán Reinhard Bonnke (1940- ) dice: “Solo podemos venir a Dios cuando este Salvador nos ha rescatado. A menos que le entreguemos la responsabilidad de nuestras vidas a Él, nosotros seremos responsables en el día del juicio por nuestras vidas, nuestros pecados y, en particular, por el pecado de rechazar a Cristo.”

Examinemos nuestras vidas y verifiquemos si Jesucristo está en nosotros o no. Nuestro rescate solamente viene de parte de Él y no vendrá por cualquier otro medio. No se trata de que nuestras ideas difieran de la Biblia, lo que pensemos o dejemos de pensar no es lo que nos va a rescatar del castigo del infierno. Dejemos de lado el apegarnos a lo que hemos creído toda nuestra vida si eso no nos conduce a la salvación. Meditemos por un momento si nos hemos aferrados a tradiciones equivocadas.

Si al analizarte a ti mismo descubres que Jesucristo no está en tu corazón, no pierdas más tiempo, toma la decisión hoy mismo y abre las puertas a quien por amor entregó Su vida por ti. Pasa el examen hoy mismo y no permitas salir reprobado de él. Que el Señor ilumine tu mente y tu corazón a fin de que tomes la decisión de permitir que Jesucristo dirija tus pasos desde este día hasta la eternidad. No pongas en riesgo tu salvación, lo que vas a hacer no es mayor a lo que ya Él hizo por ti en la cruz. Dios te bendiga.

 

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