La Función de la Ley de Dios

Pero sabemos que todo lo que la ley dice,  lo dice a los que están bajo la ley,  para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;  porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Romanos 3:19-20

Lo que dice Romanos 3:19-20 desmiente lo que cualquiera pueda decir en cuanto a la justificación  por medio de la Ley de Dios. Los Diez Mandamientos constituyen el estándar de Dios, el cual es prácticamente imposible de ser alcanzado por ningún ser humano. Por lo tanto, nadie puede sentirse exento de juicio porque todos sin excepción los hemos violado. La función de la Ley de Dios es traer a la humanidad el conocimiento del pecado. Al mismo tiempo nos transmite la información de que todos somos incapaces de justificarnos delante de Dios por nuestras obras.

Es lamentable que muchos predicadores modernos no enseñen adecuadamente la función que tiene la Ley de Dios. Veamos, en contraste, lo que se predicaba al respecto en el pasado. Por ejemplo, el predicador inglés del siglo XVII John Bunyan (1628-1688) decía: “El hombre que no conoce la naturaleza de la Ley no puede conocer la naturaleza del pecado.” Indudablemente que Bunyan estaba parafraseando Romanos 3:19-20.

Un par de siglos después, otro inglés John Charles Ryle (1816-1900) dijo lo siguiente: “Permítanos exponer y enfatizar los Diez Mandamientos, y mostrar la longitud, la anchura, la profundidad, y la altura de los requisitos de ellos.” Ryle puso las cosas de una manera más sistemática. Los Diez Mandamientos es el estándar para medir la calidad del comportamiento humano frente a Dios. Y esos requisitos resultan ser inalcanzables para nuestra humanidad.

Vamos a dar un poco de énfasis a Romanos 3:19-20 cuando dice: para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios. Existen individuos quienes se llenan la boca diciendo que son buenas personas. Al preguntarle a estas personas de si merecen ir al cielo, inmediatamente responderían que sí porque son buenas personas. La intención de la Ley de Dios es taparle la boca a cualquiera y dejarle bastante claro que no existe nadie en este mundo que se libre del juicio de Dios.

Otra parte notable de Romanos 3:19-20 es: ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él. La justificación de acuerdo a la Biblia es por gracia, no por obras. Así que nadie puede presumir de su bondad a fin de ganar salvación. Ahora bien, la gracia no es una licencia para pecar. Por lo tanto, la Ley de Dios nos lleva a identificar nuestro pecado, mientras que la gracia nos limpia del pecado a través de la fe en Jesucristo.Si no tenemos una conciencia plena de nuestro pecado a través de la Ley, es imposible apreciar la gracia.

El pastor norteamericano John MacArthur (1939- ) dijo: “La gracia de Dios no puede ser fielmente predicada a los incrédulos mientras no se predique la Ley y sea expuesta la naturaleza corrupta del hombre.”  Por lo tanto, la Ley descubrirá nuestra inmundicia para que podamos ser limpiados por la gracia. Dios te bendiga.

 

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