Evitemos el Pecado

Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Mateo 5:29-30

Las palabras del Señor en Mateo 5:29-30 son bastante fuertes. Él nos está diciendo que si nuestro ojo nos lleva a caer en pecado es mejor sacarlo de nosotros. De la misma manera dice que si nuestra mano nos conduce al pecado que la cortemos. No recuerdo haber escuchado algún sermón tomando como base a Mateo 5:29-30 en ninguna iglesia. Bueno, la gente prefiere escuchar mensajes que le conforten el alma en lugar de aquellos que le confronten. Pero estos versos bíblicos están ahí con un propósito. Por lo tanto, no nos conviene ignorarlos.

He decidido tomar la postura de hablar de las cosas que Dios quiere que se sepan en estos tiempos, en lugar de usar este espacio para complacer a la gente hablando de lo que les interese. Prefiero ganarme la antipatía de muchos que callar las verdades que significan la diferencia entre ir al infierno y salvarse. No soy el primero que toma una decisión como esa. Otros lo han hecho antes que yo.

Uno de ellos fue el evangelista norteamericano David Wilkerson (1931-2011) quien dijo: “No importa cuánto ores o cuánto ayunes, o cuán fiel seas en hacer la obra de Dios. Si no lidias con tu pecado seriamente, te estás engañando a ti mismo.” Las palabras de David Wilkerson indudablemente que fueron dirigidas a personas que se consideraban religiosas, no a incrédulos.

En el mismo sentido, otro pastor norteamericano, Adrian Rogers (1931-2005) dijo: “Si usted puede pecar sin sentirse sucio y mugriento espiritualmente, necesita preguntarse si alguna vez ha llegado a ser salvo, si realmente conoce al Señor.” Es inconcebible que haya personas que se llamen a sí mismos cristianos y, sin embargo son asiduos practicantes del pecado. Pero no creo que estemos mintiendo si afirmamos que eso sucede con frecuencia.

Reitero de nuevo que las palabras del Señor en Mateo 5:29-30 son muy fuertes. Él está dando una advertencia de peligro de ir al infierno por pecar: pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Charles Spurgeon, predicador inglés del siglo XIX lo manifestó de una forma muy gráfica: “El pecado y el infierno están casados, a menos que el arrepentimiento declare el divorcio.”

Lo siento mucho por quienes desearían de mí mensajes de alivio hacia sus problemas terrenales. Si yo hiciera tal cosa estaría siendo insensible con esas personas. No existe un problema mayor para algún ser humano que ir eternamente al infierno. La enfermedad, las crisis de parejas, la falta de dinero, entre otras cosas, son problemas temporales que no durarán para siempre. En cambio, quien al morir va al infierno, no tiene forma alguna de escapar de allí.

El evangelista alemán Reinhard Bonnke (1940- ) dice: “No podemos evangelizar sin hacer frente a la realidad del pecado.” Tú que hoy me escuchas o lees, haz un alto en tu camino, revísate y reconoce que has pecado, arrepiéntete de todo corazón y entrega tu vida a Jesucristo. Él es la única garantía de salvación. Dios te bendiga.

 

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