Lo que Dice Jesús Sobre los Mandamientos

De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos

Mateo 5:19

Para muchos predicadores modernos, estamos bajo la dispensación de la gracia y todo lo referente a la Ley ha quedado anulado. Cuando leemos lo que dice el Señor en Mateo 5:19 a la luz de la enseñanza moderna, viene la famosa pregunta de Quico, el personaje del Chavo del Ocho: “¿Qué me habrá querido decir?” Creo que la respuesta está bastante clara, Jesús advierte las consecuencias de quebrantar y enseñar a quebrantar los mandamientos. Sabemos que la Ley no nos conduce a la salvación; pero la gracia no nos da licencia para quebrantarla.

La intención de Jesús nunca fue la de abolir la Ley sino hacerla cumplir en sí mismo. Dado que la Ley nos muestra el pecado, en Mateo 5:19, el Señor está llamando a que sea enseñada y no quebrantada. No cabe duda de que si alguien no reconoce en su interior su impotencia de salvarse por cuenta propia a causa del pecado, jamás esta persona sentirá la necesidad de ser salvada.

No puede pasarse por alto mostrar la Ley a los no creyentes a fin de concientizarlos sobre su condición de pecadores. No hacerlo dificulta notablemente la labor de evangelizar a los perdidos. El pastor norteamericano Walter J. Chandry (1930- ) ha entendido eso muy bien cuando dice: “La ausencia de la santa Ley de Dios en la predicación moderna probablemente sea el factor más responsable que ningún otro de la impotencia evangelística de nuestras iglesias y misiones.”

Si hemos sido llamados a ser la luz del mundo y la sal de la Tierra, es nuestro deber pararnos firmes y decir las verdades bíblicas de la misma manera que lo hizo Jesús. Otro pastor norteamericano, John MacArthur (1939- ) ha dicho: “Uno de los problemas del evangelismo de hoy en día es que los cristianos no están dispuestos a estar firmes cara a cara con el mundo y decirles las verdades de Jesucristo tal como son.”

No podemos predicar el evangelio dorando la píldora a los oyentes. Tampoco Dios nos ha dado permiso para acomodar Su Santa Palabra a las modas del momento. La Escritura no tiene fecha de caducidad y toda ella continúa teniendo vigencia. El verdadero predicador del Evangelio no puede darse el lujo de solo compartir lo que parece ser políticamente correcto. El predicador norteamericano Aiden Wilson Tozer (1897-1963) dijo: “No somos mandados para hacer diplomacia sino como profetas, y nuestro mensaje, no es otra cosa que un ultimátum.”

La maldad se ha multiplicado sobre la Tierra y eso ha traído como consecuencia que la sensibilidad ante el pecado se encuentre anestesiada. Los parámetros del mundo son cada vez más alejados de los de Dios. Las redefiniciones de los conceptos fundamentales han convertido lo malo en bueno y lo bueno en malo. Es tiempo de que la iglesia de Cristo despierte de su letargo y se encamine por la senda que trazó el Divino Maestro. El tiempo se termina y somos los responsables de arrebatarle las almas al infierno. Dios te bendiga.

 

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