La Verdadera Naturaleza del Pecado

¿Qué diremos,  pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.

Romanos 7:7

En Romanos 7:7, Pablo vuelve a tratar el tema del pecado y su relación con la Ley. En este caso, el apóstol hace referencia al décimo mandamiento que está en Éxodo 20:17: No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Y de nuevo vemos muy claro que el conocimiento del pecado viene a través de conocer lo que expresa la Ley, dado que la violación del mandamiento es lo que constituye el pecado.

Veamos lo que dijo el predicador británico Martyn Lloyd-Jones (1899-1981): “El problema con las personas que no están buscando al Salvador y la salvación, es que no entienden la naturaleza del pecado.” Cuando comparamos lo que dice la Ley de Dios vamos a darnos cuenta que todo lo que ella prohíbe es pecado. En consecuencia, la naturaleza del pecado es todo lo que quebrante la Ley de Dios. Nadie puede asumir que es inocente, eso quiere decir que todos necesitamos al Salvador.

Antes de que alguien pueda ser tocado por la gracia, debe tener plena conciencia de su condición de pecador. Solo la ley puede dar luz sobre nuestra naturaleza pecadora. Por ello, la evangelización más efectiva es aquella que comienza con la predicación de la Ley. Eso es lo que plantea el evangelista norteamericano Dwight L. Moody (1837-1899) cuando dice: “Es un gran error darle a un hombre que no tiene ninguna convicción de pecado, ciertos pasajes que jamás fueron diseñados para él. Lo que necesita es la Ley.”

La predicación moderna trata de atraer a la gente a Cristo con motivos incorrectos. Decir que serás más feliz si aceptas a Jesucristo como tu Señor y Salvador es una gran mentira. Decirte que todos tus problemas serán resueltos cuando te vuelvas cristiano es también una falacia. Decir que vas a ser prosperado porque serás hijo del Rey de reyes no es algo que pueda ser garantizado. Jesucristo nunca hizo tales promesas y nosotros no somos nadie para agregar a Su Palabra cosas que nunca dijo.

¿Habrá alguien que no necesite a Jesucristo? Por supuesto que no. Todos, sin excepción, lo necesitamos con carácter de urgencia. Pero nuestra necesidad por Él no es para que nos ayude a encontrar un empleo, o para que nos consiga pareja, o para que nos cure de alguna enfermedad, o para ser felices. Todos necesitamos a Jesús, el Salvador, porque somos pecadores incapaces de salvarnos por nosotros mismos. Nuestras culpas nos han condenado al infierno irremediablemente. Solo aceptando que Él pague por ellas, seremos liberados del castigo que merecemos.

Como dijo el predicador inglés William Jay (1769-1853): “La manera de alcanzar alivio y consuelo, no es negando, ocultando o extenuando nuestros pecados, sino confesándolos con toda su infamia y tratando el asunto con Dios, colocándonos justo donde la Palabra nos ubica.” Te invito a hacer hoy justamente lo que dice William Jay: confiesa tus pecados a Dios y ponte a cuenta con Él, Su amor y Su perdón te aliviarán. Dios te bendiga.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s