La Obediencia Debe Ser Perfecta

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

Santiago 2:10

La tradición religiosa humana ha establecido una escala de severidad para el pecado. Han hecho de la misma forma que con las leyes civiles. En las sociedades hay crímenes que se penalizan con un castigo mayor que otros. De este modo, se pueden considerar como criminales muy peligrosos a los asesinos en serie, violadores de menores, narcotraficantes o terroristas; mientras que se ven como delitos menos graves el dar falso testimonio o robar en menor cuantía. Pero el criterio de la Biblia es que cualquier violación a la Ley de Dios es equivalente a violarla por completo.

Voy a presentar aquí algo que ha dicho el pastor británico Derek Thomas (1953- ): “Solo hay dos maneras de salvación: por la Ley o por la gracia. Si la salvación va a ser obtenida por la Ley, se necesita de una obediencia perfecta. No puede haber imperfecciones ni defectos, porque la Ley nunca tendrá misericordia. No conoce nada acerca de la gracia o el perdón. Exige perfección, porque cualquiera que transgrede aun en un pequeño detalle, transgrede toda la Ley de Dios: Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (Santiago 2:10).”

Continúa diciendo Derek Thomas: “Ir al cielo por medio de la obediencia requiere perfección. Hacer solo lo mejor que puedas será insuficiente; las buenas intenciones no son suficientes. Es vitalmente importante entender con exactitud cuánto nos demanda la Ley, si es que pensamos estar en una relación correcta con Dios a través de la observancia de la Ley. En palabras sencillas: por las obras de la ley nadie será justificado (Gálatas 2:16).”

He conocido personas quienes temen leer el Antiguo Testamento, pero les encanta leer el Nuevo. Es probable que esas personas ni siquiera sepan la razón por la cual mientras en el Antiguo ven a Dios como castigador, en el nuevo lo ven como un Dios de amor. La razón es que el antiguo pacto estaba regido por la Ley, mientras que la gracia es el motor del nuevo pacto. Si vas a regirte por el viejo pacto, tu obediencia hacia la Ley debe ser perfecta pues, de lo contrario serás culpable de juicio.

Creo que el ejemplo más ilustrativo que conozco para describir cómo se aplica la Ley de Dios, es la ley federal sobre abuso sexual de los Estados Unidos. Quien es convicto por abuso sexual en los Estados Unidos, prácticamente carga sobre sí una condena que lo persigue por el resto de su vida. No importa que esa persona haya cumplido totalmente su condena en la cárcel, de todos modos, al salir de la misma, su nombre es colocado en un registro público al cual cualquier ciudadano tiene acceso y sus datos son colocados en un sitio web con su foto y la etiqueta de “depredador sexual.”

No importa si la persona fue acusada del delito sexual porque hizo solamente un roce indebido sobre otra persona, para los efectos de la ley, ya es un depredador sexual y llevará ese estigma de por vida. De la misma manera, quien solo dijo una “mentirita blanca” o miró una sola vez con codicia el carro nuevo de su vecino, será culpable de haber violado completamente los Diez Mandamientos.

Sabiendo que ningún ser humano es perfecto, es imposible satisfacer los requisitos de la implacable Ley de Dios. Si quieres disfrutar del perdón, la misericordia y el amor de Dios, no confíes en tus obras, sino arrepiéntete de tus pecados y conviértete a Cristo. Dios te bendiga.

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