La Fe Confirma la Ley

Porque Dios es uno, y él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión. ¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley

Romanos 3:30-31

En el capítulo 3 del libro de Romanos, Pablo nos lleva a la conclusión que somos justificados por gracia por medio de la fe sin las obras de la Ley. Hay quien puede pensar erróneamente que la Ley ha sido anulada por la fe y la gracia. Pero el asunto no puede tratarse tan a la ligera. La Ley nos muestra el pecado que nos condena y nos presenta que nuestra única salida es la gracia. Y somos llevados a la gracia a través de la fe, la cual, de acuerdo a Romanos 3:31 confirma la Ley.

A través del Nuevo Testamento se establece muy claramente que la justificación de la humanidad pecadora se alcanza por la gracia, no por las obras de la Ley. Llegamos a la gracia poniendo nuestra fe en Jesucristo, quien pagó con su muerte en la cruz por todos nuestros pecados. Ser rescatados de la condena perpetua en el infierno mediante la fe, no nos autoriza a violar descaradamente la Ley, sino que nos confirma que todo lo que la Ley prohíbe es pecado y el pecado destruye nuestra relación con Dios.

En los capítulos 2 y 3 del libro de Apocalipsis se presentan los mensajes dirigidos a las siete iglesias que está en Asia: Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Esos mensajes fueron dirigidos a creyentes quienes habían reconocido a Jesús como su Señor y Salvador en algún momento de sus vidas. Sin embargo, el Señor encontró desviaciones en algunos de ellos y les confrontó convocándoles a enderezar su camino para no perderse.

El Señor insta al arrepentimiento a la iglesia de Éfeso en Apocalipsis 2:4-5: Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. La advertencia para arrepentirse trae consigo las consecuencias de no hacer caso a lo que dice el Señor.

A la iglesia de Pérgamo también se le ordena arrepentimiento en Apocalipsis 2:16: Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. Lo mismo ocurre con la iglesia de Sardis en Apocalipsis 3:3: Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

Finalmente, el Señor reprende vigorosamente a la iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3:18-19: Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso,  y arrepiéntete.

Es evidente que quebrantar la Ley luego de ser tocado por la gracia a través de la fe no está contemplado en los planes de Dios. Las reprimendas del Señor a las iglesias confirma lo que Pablo había escrito en Romanos 3:30-31: la fe no invalida la Ley sino que la confirma. Al ser justificados mediante la fe en Jesucristo, nuestra mejor respuesta hacia Su gran amor, Su perdón y Su misericordia infinita es confirmar la Ley renunciando irrevocablemente al pecado. Dios te bendiga.

 

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