Dios Odia la Mentira

Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.

Proverbios 12:22

Existen culturas en las cuales mentir es el deporte nacional. En tales pueblos, nadie mira mal que se exagere, que se incumpla la palabra o que se mienta descaradamente. Todos se sienten buenas personas porque solamente dicen mentiras blancas o piadosas. Y para ellos, eso no está mal. Ahora bien, ¿qué piensa Dios al respecto? Proverbios 12:22 es tajante cuando dice: Los labios mentirosos son abominación a Jehová. Esto es equivalente a decir que Dios odia la mentira.

En mi barrio tuve un amigo llamado Carlitos quien era extremadamente mentiroso. Él es de mi misma edad y crecimos juntos porque su casa y la mía quedaban muy cerca. Además empezamos juntos en la escuela y, aunque luego estudiamos en diferentes instituciones educativas, estuvimos en el mismo grado hasta que Carlitos repitió por cuatro años uno de ellos y se atrasó considerablemente con respecto a mí. Sin embargo, eso no quitaba que nuestra amistad continuara y compartiéramos juntos muchas aventuras.

Cada vez que yo salía con Carlitos tenía que ser testigo de las muchas mentiras que decía. Cuando yo terminé en el colegio e iba a ingresar a la universidad, él le decía a la gente que estaba en la misma situación que yo, cuando en realidad apenas había sobrepasado los cuatro años en el mismo grado. Mientras yo estudiaba ingeniería, él decía que también estudiaba lo mismo en la misma universidad que yo. La realidad era que le faltaban varios años para poder ingresar a la universidad.

Por años me tuve que aguantar la risa y la vergüenza de las mentiras que descaradamente él contaba delante de mí a otras personas. Sin embargo, a mí me hablaba francamente hasta que cierto día me llegó con una de sus mentiras. Yo lo confronté de inmediato y le dije que como se atrevía a mentirme teniendo en cuenta que yo sabía lo embustero que era. Su respuesta me dejó pasmado: “Yo sé que no lo ibas a creer, pero tú debes entender que yo debo practicar. Cuando no encuentro a quien mentirle, me paro frente a un espejo y me miento a mí mismo.”

Carlitos no es el único mentiroso compulsivo que he conocido en mi vida. Pero también hay muchas personas que se encargan de hablar lo que no es verdadero a los demás sin que les remuerda la conciencia. Nuestro Señor identifica al artífice de toda mentira en Juan 8:44: Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

Queda claro pues que quien miente se convierte en hijo del padre de la mentira, es decir, el mismo diablo en persona. Practicar olímpicamente la mentira es ser un instrumento del enemigo porque toda mentira viene de él. No existen mentiras blancas ni mentiras piadosas. Toda mentira es igual de grave y es abominación delante de Dios de la misma manera que el padre de la mentira es en sí mismo abominación.

Hoy te invito a que hagas un autoanálisis y verifique si la mentira es parte de tu vida. Si sueles prometer y no cumplir, eso es mentir, lo mismo que decirle a otros que digan que no estás. Para por completo esa práctica, si es tu costumbre hacerlo. Ponte a cuentas con Dios y deja de ser hijo del padre de la mentira y conviértete en hijo del Padre Celestial porque para Él los que hacen verdad son su contentamiento. Dios te bendiga.

 

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