Temor de Dios

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.

Mateo 10:28

La sociedad actual ha transformado las cosas de tal manera que pareciera como si los pájaros dispararan a las escopetas. Muchos padres temen corregir a sus hijos porque a éstos les enseñan en la escuela que pueden denunciarlos por maltrato infantil. Algunos predicadores temen decir ciertas verdades bíblicas para no ofender a quienes no le gusta que cataloguen como pecado sus preferencias. Llegará el día en que muchos callarán por temor a perder su vida. Mateo 10:28 nos dice que temamos solamente a quien nos puede enviar al infierno.

Algunas personas podrían pensar erróneamente que quien puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno es el diablo. Y esa creencia viene porque nos han pintado al enemigo como el señor del lugar del tormento eterno. Pero realmente solo Dios, como Juez Supremo es el único que puede sentenciarnos a perdición perpetua. Por lo tanto, el único temor bueno y válido es el temor de Dios. Cualquier cosa que nos hagan por causa de Jesús y el evangelio no es tan grave como pasar la eternidad en el infierno.

Pero el temor de Dios no es vivir aterrorizado de solo mencionar Su nombre. En Proverbios 8:13 leemos: El temor de Jehová es aborrecer el mal; la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa, aborrezco. Temer a Dios es aborrecer el mal, es renunciar al pecado, lo cual nos saca del camino seguro al infierno. Proverbios 16:6 lo reafirma diciendo: Con misericordia y verdad se corrige el pecado, y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

La Biblia repite varias veces que el temor de Dios es el principio de la sabiduría. Un ejemplo es Salmo 111:10, el cual dice: El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su loor permanece para siempre. Igualmente el mismo concepto es presentado en Job 28:28, Proverbios 1:7 y 9:10. En Proverbios 15:33 lo reafirma diciendo: El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad.

Muchas otras cosas más nos dice la Biblia con respecto al temor de Dios. Entre ellas nos dice que: aumentará los días (Proverbios 10:27), está la fuerte confianza (Proverbios 14:26), es manantial de vida (Proverbios 14:27) y es nuestro tesoro (Isaías 33:6). En todos estos pasajes bíblicos podemos notar que el temor de Dios es algo que nos conviene y beneficia. Algunas personas, a quienes la palabra temor le suena muy fuerte, prefieren que le hablen de tener respeto a Dios. Se puede decir al respecto que debemos tener un temor reverente hacia Él.

De todo lo anterior se desprende que el temor de Dios debiera ser nuestro estilo de vida. En Proverbios 23:17-18 leemos: No tenga tu corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; porque ciertamente hay fin, y tu esperanza no será cortada. No importa que la gente del mundo ande desafiando a Dios y burlándose de Su Palabra. Sus hijos debemos mantenernos firmes en el respeto a nuestro Padre Celestial.

Finalmente, Pablo nos describe la utilidad del temor de Dios en 2 Corintios 7:1: Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. La Palabra es clara cuando dice que sin santidad nadie verá a Dios. La santidad se perfecciona en el temor de Dios. Por tal razón, hagamos caso a las palabras del Señor en Mateo 10:28. Dios te bendiga.

 

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