El Castigo Eterno Es con Fuego

Como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Judas 1:7

Lo que dice Judas 1:7 puede verse desde dos ángulos distintos. La parte histórica que habla sobre la destrucción de Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas. Esas ciudades fueron destruidas por fuego a causa de sus pecados contra natura. El segundo ángulo de Judas 1:7 es que esas mismas ciudades  fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. Todos sabemos que la destrucción de esas ciudades por fuego ocurrió hace miles de años, ¿por qué habla Judas del fuego eterno? El castigo de Sodoma, Gomorra y ciudades vecinas no se limitó a su destrucción material sino que sus pecadores habitantes sufren el castigo del fuego eterno.

Como parte de humanizar las Escrituras, hoy día existen ciertas corrientes teológicas que tratan de negar la eternidad del castigo en el infierno. Los propulsores de tales ideas se hacen preguntas como las siguientes: ¿Cómo un Dios de amor puede castigar infinitamente a una persona cuyas transgresiones son finitas? ¿Cómo Dios les dará vida a personas con el único fin de hacerlas sufrir vez tras vez por los siglos de los siglos? Estos cuestionamientos han hecho que muchos eruditos de diversas denominaciones reexaminen su posición acerca de la enseñanza bíblica del infierno.

Lamentablemente tales enseñanzas, evidentemente falsas y anti bíblicas explotan la psiquis humana y tienden a ser extremadamente populares entre quienes pretenden continuar haciendo lo que les plazca en nombre de un Dios bueno y misericordioso que todo lo perdona. En tales razonamientos se utilizan parámetros humanos como decir que un cuerpo no puede quemarse eternamente ya que al cabo de cierto tiempo se convertiría en cenizas. El uso de la lógica y la razón humanas son incompatibles con la fe y a la vez son inútiles para explicar las cosas de Dios.

La Biblia es muy clara con respecto al eterno castigo con fuego. Juan el Bautista dijo en Mateo 3:12: Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Y el Señor dice en Mateo 25:41: Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. En ambos casos se habla del fuego eterno que nunca se apagará.

Pablo deja bien claro en 2 Tesalonicenses 1:6-10 que la condena es a cadena perpetua: Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

El Evangelio de la gracia está disponible para todos; pero quien se rehúsa a arrepentirse y creer en Jesucristo no puede pretender que puede ser perdonado. No te engañes pensando que la bondad de Dios le impedirá tomar la drástica decisión del castigo eterno. Dios te bendiga.

 

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