No Sabemos si Tendremos un Mañana

¡Vamos ahora! Los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Santiago 4:13-14

Mucha gente vive como si fueran a permanecer eternamente en esta Tierra. Viven acumulando bienes y afanados por mantener un estatus o una posición social sin tomar en cuenta la fragilidad de la existencia humana. Cada día hay quienes se acuestan a descansar y no tienen la oportunidad de ver la luz del siguiente día. Y lo peor de todo es que ninguno de nosotros sabemos cuándo nos llegará la hora de partir. Pero una vida puede terminar en un abrir y cerrar de ojos.

Recientemente, un pequeño avión cayó sobre una residencia en el Condado Palm Beach del estado de Florida. El avión se incendió con el impacto y el piloto murió instantáneamente. Dentro de la vivienda dormía una muchacha a quien la muerte sorprendió cuando menos la esperaba. La muchacha era una estudiante universitaria quien el día anterior al accidente había publicado en su cuenta de Facebook una foto suya y la de un avión donde decía que deseaba irse lejos en un avión. Realmente ella no despertó viva de sus sueños y ciertamente un avión la llevó a la eternidad.

He conocido muchos casos semejantes al de esta muchacha. Algunos de ellos me han tocado muy de cerca porque las personas involucradas estaban de alguna manera  muy relacionadas conmigo. Uno de esos casos fue el de una de mis compañeras del colegio. Ella era una de las más inteligentes del salón; pero cuando nos graduamos, en lugar de ir a la universidad, ella primero se casó y levantó una familia.

Luego de que nacieran sus hijos, mi compañera de colegio decidió estudiar en la universidad y le fue muy bien. Estando a pocos meses de graduarse, ella andaba una mañana con unos compañeros de estudios porque estaban haciendo un trabajo académico. Una camioneta se metió en contra del tránsito e impactó el automóvil en el cual viajaban mi amiga y sus compañeros. Ella fue la única víctima del accidente y allí vio tronchados sus sueños de graduarse, ejercer su carrera y ver crecer a sus hijos.

Mi madre siempre decía que andamos vivos, pero apestando a muertos. Lo que ella quería decir es que morir en cualquier momento es una posibilidad con la cual vive cada ser humano. Parece irónico; pero para morir solamente necesitamos estar vivos. Por eso es tan importante vivir esta vida tan breve con una mentalidad de eternidad. Y es que además de la incertidumbre de desconocer el momento de nuestra partida, existe la certeza de que algo más nos espera a partir del momento de nuestra muerte. Ese algo puede ser incluso más terrible que la muerte misma o puede ser algo hermoso y perenne.

Muchas filosofías humanas tratan de explicar el más allá a su manera. Algunos dicen que vamos a reencarnar, otros que todo se acaba al morir, otros que resucitaremos y reinaremos en la Tierra y otros admiten que existen varios lugares distintos para ir; pero que nadie tiene seguridad de hacia dónde se dirige. Sin embargo, la Palabra de Dios establece de forma muy clara lo que pasará con cada ser humano: seremos salvados o condenados.

Y aunque no sabemos cuándo partiremos, si podemos escoger a tiempo nuestro destino final. Arrepentirnos de nuestros pecados y aceptar a Jesucristo como Señor y Salvador es nuestra única garantía de vida eterna. ¡Hazlo hoy! Mañana pudiera ser tarde. Dios te bendiga.

 

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