El Tribunal de Cristo

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

2 Corintios 5:10

No podemos darnos el lujo de andar por la vida haciendo las cosas como nos parece. Vamos a ser pasados por un juicio indudablemente. A ese juicio 2 Corintios 5:10 lo llama el tribunal de Cristo. El verso anterior, es decir, 2 Corintios 5:9 dice: Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Si le somos agradables vamos a salir victoriosos en el tribunal de Cristo. Pero lo contrario pasaría si nuestro comportamiento no es de Su agrado.

Vamos a detenernos un poco a meditar sobre 2 Corintios 5:10. Lo primero que dice Pablo es: Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo. Las cosas que se consideran necesarias son ineludibles. Por lo tanto, comparecer ante el tribunal de Cristo sucederá sin lugar a dudas. ¿Quiénes comparecerán ante el tribunal de Cristo? Pablo responde a esa pregunta diciendo todos nosotros. Al utilizar el pronombre nosotros, Pablo se incluía a sí mismo, lo cual significa que los cristianos necesariamente van a comparecer ante el tribunal de Cristo.

En Romanos 14:10, el apóstol Pablo también menciona el tribunal de Cristo: Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Y de nuevo, Pablo enfatiza que todos vamos a comparecer ante el tribunal de Cristo, incluyéndose él mismo entre los que habrán de presentarse al tribunal. ¿Qué cosa van a ser presentadas ante el tribunal de Cristo?

Veamos lo que dice 1 Corintios 3:11-15: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Al hacernos cristianos, fundamos nuestra casa sobre la roca que es Cristo. En nuestro caminar con Él, iremos edificando obras por nuestra propia cuenta. Nuestra respuesta al Señor puede ser servirle a Él o simplemente aprovecharnos de la bendición de ser salvo y quedarnos en la silla de una iglesia alimentándonos de la Palabra; pero sin compartirla con otros. Las obras que permanecen son las almas que hemos ganado para Cristo. Ellas son nuestros tesoros en los cielos, de los cuales recibiremos recompensas. Si nuestras obras son consumidas por el fuego, lo único que tendremos será pérdida.

El tribunal de Cristo es lo que describe Apocalipsis 20:11-12 como el juicio del gran trono blanco: Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Aceptando a Jesucristo inscribimos nuestro nombre en el Libro de la Vida. Procuremos además que los demás libros incluyan nuestras obras para obtener los galardones en el día del tribunal de Cristo. Dios te bendiga.

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