Who Lives as Christ Will Be Persecuted

Yes, and all who desire to live godly in Christ Jesus will suffer persecution.

2 Timothy 3:12

Although many modern preachers teach that when we become Christians all our problems are solved, the truth is that the Bible never promises that. In 2 Timothy 3:12 is abundantly clear that everyone who wants to live in Christ will suffer persecution. Persecution is not having problems solved, but rather having more problems. You should always remember that if Christ’s kingdom is not of this world we will be living in hostile territory while we are here.

From the beginning, the Lord warned His disciples about the persecution. Take for example what he says in Mark 10:29-30: So Jesus answered and said, “Assuredly, I say to you, there is no one who has left house or brothers or sisters or father or mother or wife or children or lands, for My sake and the gospel’s, who shall not receive a hundredfold now in this time—houses and brothers and sisters and mothers and children and lands, with persecutions—and in the age to come, eternal life.

The promise of Jesus to who would follow Him and leave behind home, brothers, sisters, father, mother, wife, children and land is at this time that they will receive a hundred times more houses, brothers, sisters, mothers, children and lands; but on top of that would have persecutions. That’s the part of the Christian life often not said, but which is very real. The only beautiful and perennial promise is what Mark 10:30 says: and in the age to come, eternal life.

Be persecuted for Christ and the Gospel is no cause for sadness. In Matthew 5:10 the Lord says: Blessed are those who are persecuted for righteousness’ sake, for theirs is the kingdom of heaven. The apostles understood this message very well. Peter and John enjoyed his affliction as Acts 5:41 says: So they departed from the presence of the council, rejoicing that they were counted worthy to suffer shame for His name.

With the call of Saul of Tarsus, the future apostle Paul, it also came the warning that things would not be rosy. In Acts 9:15-16 we read: But the Lord said to him, “Go, for he is a chosen vessel of Mine to bear My name before Gentiles, kings, and the children of Israel. For I will show him how many things he must suffer for My name’s sake.” Suffering persecution and suffering afflictions are part of the package of the servant of Christ.

But despite all the adversity we face in the name of Christ, He encourages us to remain confident. In John 16:33 He tells us: These things I have spoken to you, that in Me you may have peace. In the world you will have tribulation; but be of good cheer, I have overcome the world.” And in Revelation 2:10: Do not fear any of those things which you are about to suffer. Indeed, the devil is about to throw some of you into prison, that you may be tested, and you will have tribulation ten days. Be faithful until death, and I will give you the crown of life.

The devil, the prince of this world, he is making war on all those who are active in the army of Jesus Christ. And we can ask the same questions as does Paul in Romans 8:35: Who shall separate us from the love of Christ? Shall tribulation, or distress, or persecution, or famine, or nakedness, or peril, or sword? The answers are given by the same Paul in Romans 8:38-39: For I am persuaded that neither death nor life, nor angels nor principalities nor powers, nor things present nor things to come, nor height nor depth, nor any other created thing, shall be able to separate us from the love of God which is in Christ Jesus our Lord. God bless you.

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Quien Vive como Cristo Será Perseguido

Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.

2 Timoteo 3:12

Aunque muchos predicadores modernos enseñan que cuando nos volvemos cristianos se resuelven todos nuestros problemas, la verdad es que la Biblia nunca promete tal cosa. En 2 Timoteo 3:12 queda meridianamente claro que todo el que quiere vivir en Cristo sufrirá persecución. Ser perseguido no es tener los problemas resueltos, sino más bien tener más problemas. Se deben tener siempre presente que si el Reino de Cristo no es de este mundo, estaremos viviendo en territorio hostil mientras permanezcamos aquí.

Desde un principio, el Señor advirtió a Sus discípulos sobre la persecución. Veamos, por ejemplo lo que les dice en Marcos 10:29-30: Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

La promesa de Jesús a quien le siga y deje atrás casa, hermanos, hermanas, padre, madre, mujer, hijos y tierras es que recibirán en este tiempo cien veces más casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras; pero que además de todo eso habría persecuciones. Esa es la parte de la vida cristiana que muchas veces no se dice, pero la cual es muy real. La única promesa hermosa y perenne es lo que dice Marcos 10:30: y en el siglo venidero la vida eterna.

Ser perseguido por causa de Cristo y el evangelio no es motivo de tristeza. En Mateo 5:10 dice el Señor: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Los apóstoles entendieron muy bien este mensaje. Pedro y Juan se gozaron de su aflicción según Hechos 5:41: Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.

Con el llamado de Saulo de Tarso, el futuro apóstol Pablo, también vino la advertencia de que las cosas no serían color de rosa. En Hechos 9:15-16 leemos: El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. Padecer persecución y sufrir aflicciones son parte del paquete del siervo de Cristo.

Pero a pesar de toda la adversidad que debemos enfrentar por el nombre de Cristo, Él nos anima a mantenernos confiados. En Juan 16:33 nos dice: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Y en Apocalipsis 2:10: No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

El diablo, el príncipe de este mundo, nos está haciendo la guerra a todos los que militamos en el ejército de Jesucristo. Y podemos hacernos las mismas preguntas que hace Pablo en Romanos 8:35: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Las respuestas las da el mismo Pablo en Romanos 8:38-39: Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Dios te bendiga.