Buscando a Dios con Todo el Corazón

Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

Jeremías 29:12-13

Cuando nos acercamos a Dios con la intención correcta, siempre nuestra oración será contestada favorablemente. La propia palabra de Dios en Jeremías 29:12-13 lo confirma, Dios nos escucha cuando lo buscamos con todo nuestro corazón. Es la garantía de encontrar a Dios cuando le invocamos y le oramos con toda sinceridad y sin una agenda oculta. Es imposible engañar a un Dios omnisciente. Antes de abrir nuestros labios para pedirle, ya Dios ha leído nuestro corazón descubriendo nuestras más profundas intenciones.

Santiago 4:2-3 explica la razón por la cual las oraciones no son contestadas: Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Esa es la clave, cuando nos acercamos a Dios con un corazón egoísta, pidiendo solo para satisfacer nuestra carne o nuestra vanidad, evidentemente que Él no va a conceder tal tipo de petición.

La gran mayoría de las personas buscan a Dios solamente para que les resuelva sus problemas. Esos problemas no siempre son necesidades urgentes de las personas, sino que, en ocasiones, son meros caprichos u obsesiones egoístas. En tales casos, la búsqueda de Dios no es sincera y lo menos que pretenden es darle honra y honor al Creador. Es una búsqueda del Dios bombero, el Dios enfermero, el Dios banquero, el Dios buscador de empleos o el Dios que le trae la pareja ideal.

Buscar a Dios con todo el corazón implica ir tras Él por quien es Él no por lo que pueda darnos. La naturaleza, el carácter y los atributos de Dios deben ser la causa principal para buscarle con todo el corazón. Dios es un ser espiritual, que existe por sí mismo desde siempre y hasta la eternidad. Infinitivamente perfecto, creador de los cielos y la tierra, y soberano Señor de todas la cosas. Una de las revelaciones más importantes que podemos recibir de la Biblia es el carácter de Dios. La Biblia nos dice como es Dios: sus atributos, sus formas de relacionarse con la humanidad y su corazón.

Dios es Padre, como dice Mateo 6:9: Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Un verdadero padre es protector, sanador y proveedor de no solo lo necesario para vivir sino también de identidad para sus hijos. Dios provee un lugar de seguridad para su familia. Dios es todas estas cosas para los que reciben a su Hijo Jesús como Señor y Salvador. Juan 1:12 dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

Podemos estar seguros de que Dios tiene muchos pensamientos de amor hacia nosotros. Busquemos a Dios con todo el corazón de la misma manera que el niño busca a sus padres. Él, como nuestro Padre bueno, tiene lo mejor de sí para darnos cuando nuestro corazón es limpio y no está contaminado con la codicia o el egoísmo. Mateo 7:11 dice: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? Dios te bendiga.

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