Mi Padre Conoce mis Necesidades

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Mateo 6:31-32

Existen personas en el mundo quienes dicen ser cristianas, pero que parecen no haber leído nunca a Mateo 6:31-32. Ciertamente que todos los seres humanos tenemos necesidades, tanto los creyentes como los incrédulos. También es cierto que las necesidades no son cubiertas de gratis y alguien debe pagar por ellas. Pero si hemos creído en Dios, debemos de dar como cierta y válida toda la Escritura, desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21.

Hay una historia que se ha hecho bastante popular en Internet. Una señora muy pobre oraba un día en su casa a Dios por sus necesidades. La mujer oraba con fe y en alta voz. Su vecino, un ateo la escuchó cuando ella clamaba al Señor y le decía que ella confiaba plenamente en que Él supliría todas sus carencias, especialmente el alimento que ya no tenía absolutamente nada en su alacena. El vecino quiso poner en ridículo a Dios y fue a un supermercado cercano ordenando un mercado completo para la señora. El hombre dio orden a quien iba a llevar los alimentos que si la señora preguntaba quien le obsequiaba los alimentos le dijera que fue el diablo.

Poco antes del mediodía tocan a la puerta de la señora pobre. Cuando ella abre se encuentra con un joven que le trae un mercado completo con todo lo que a ella le hacía falta. La señora enseguida empieza a darle gloria a Dios por haberle suministrado el alimento que necesitaba. El muchacho asombrado le pregunta a la señora por qué no le preguntaba quien le había comprado el mercado. La señora con una sonrisa le contesta: “No es necesario que pregunte quién me ha enviado estos alimentos. Cuando Dios lo ordena, hasta el diablo obedece.”

Esta historia puede ser real o ficticia, para el caso no es tan importante, lo cierto es que sé que Dios va a suplir todas las necesidades de Sus hijos y puede utilizar muchos medios. En Salmo 23:1 leemos: Jehová es mi pastor; nada me faltará. Y si Dios dice que nada me faltará, yo le creo porque Él es fiel y nunca miente. Decir que nada nos faltará significa que tendremos todo lo que nos haga falta para cubrir nuestras necesidades. Esto no quiere decir que Dios está obligado a complacer nuestros antojos o caprichos, sino que el alimento, el agua y nuestra ropa van a llegar a nuestras manos.

En abril de 2010 yo perdí mi trabajo como científico en una empresa farmacéutica. De momento me vi privado de un salario alto y unos beneficios marginales importantes. Por más de 5 años carecí de ingresos fijos; pero mis necesidades básicas siempre estuvieron cubiertas. No puedo dar una explicación de qué manera me llegaba la comida o la vestimenta. No siempre yo tenía en mis manos dinero para comprar lo que necesitaba; pero no puedo decir que pasé hambre o desnudez.

Muchas personas, en los momentos de pruebas similares a las mías, cuando le oran a Dios por sus necesidades, le presentan un presupuesto de lo que necesitan para satisfacerlas. Y si Dios le responde supliendo cada necesidad, pero sin que a sus manos llegue dinero, se sienten que Dios le ha fallado. Amigo o amiga, Dios ha sido fiel con Su palabra de que nada te faltará, Él tiene Sus propios métodos para actuar y no necesita nuestras instrucciones. Por lo tanto, en lugar de molestarte, dale gracias siempre por todo el cuidado que tiene de ti. Dios te bendiga.

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