Mi Padre me Da Cosas Buenas

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Mateo 7:11

Cuando establecemos una relación con Dios mediante la cual pasamos a ser Sus hijos, Él como Padre nos dará siempre cosas buenas. La comparación que hace el Señor en Mateo 7:11 es de que los padres humanos saben dar buenos regalos a sus hijos y que, por tanto, Dios, quien es mucho mejor Padre que cualquier hombre, también va a dar cosas buenas a Sus hijos. Todas las cosas buenas que nos da nuestro Padre Celestial están escritas en la Biblia. De tal manera que siempre sabremos lo que Dios nos da con solo leer Su Palabra.

Voy a compartir una historia que me envió alguien recientemente. Un hombre entró al local de una tienda y vio a un señor detrás del mostrador. Maravillado con la belleza del lugar le preguntó a quien atendía el local: “Señor, ¿qué venden aquí?” El señor le contestó: “Los dones de Dios.” El hombre volvió a preguntar: “¿Cuánto cuestan?” El señor detrás del mostrador le contestó: “¡No cuestan nada! Aquí todo es gratis.” El hombre contempló el local y vio que había jarros de amor, frascos de fe, paquetes de esperanza, cajitas de salvación, mucha sabiduría, fardos de perdón, paquetes grandes de paz y muchos otros dones.

El hombre, maravillado con todo aquello pidió: “Por favor, quiero el mayor jarro de amor, todos los fardos de perdón y un frasco grande de fe para mí, mi familia y mis amigos.” Entonces el señor preparó todo y le entregó un pequeño paquetito que cabía en la palma de su mano. Incrédulo y asombrado, el hombre dijo: “Pero, ¿cómo puede estar aquí todo lo que pedí?” Sonriendo, el señor le respondió: “En el Local de Dios no vendemos frutos, solo semillas, plántelas, siémbrelas.”

Es obvio que esta historia no es real sino una ilustración semejante a las parábolas del Señor. Pero el mensaje es válido para demostrar que nuestro Padre nos da cosas buenas y que estas cosas buenas no son para complacer nuestros deleites sino para que sirvan también de bendición a otros. El mayor regalo que nos da nuestro Padre Celestial es la salvación, como dice Efesios 2:8: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Una vez somos salvos y convertidos en hijos de Dios, recibimos dones espirituales como dice 1 Corintios 12:1: No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. En 1 Corintios 12:8-10 encontramos cuáles son los dones espirituales que recibimos: Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Los dones espirituales son cosas buenas que nos da nuestro Padre para que sean compartidas. En 1 Corintios 14:12 leemos: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Y en 1 Pedro 4:10: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Disfrutemos y compartamos los regalos que nuestro Padre nos da. Dios te bendiga.

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