Creyendo para Recibir

Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Mateo 21:22

Todo el mundo, incluyendo los incrédulos, reconoce el poder de la oración. Así que, en momentos de dificultad, se acercan a sus amigos o familiares creyentes pidiendo que oren por ellos y sus necesidades. Lo que muchos pasan por alto es el requisito necesario para que la oración sea contestada favorablemente: es necesario creer para recibir. La mayoría de las oraciones no son contestadas por la  falta de fe. No es que Dios carece de interés por atender nuestra súplica. Más bien es que nosotros dudamos de Su capacidad para obrar a nuestro favor.

Un hombre de Dios que conozco cayó una vez en coma y los médicos decían que él estaba clínicamente muerto. Los doctores le comunicaron a su esposa que lo más recomendable era desconectarlo de las máquinas de supervivencia para que concluyera el proceso de su muerte. Ella se negó rotundamente a desconectarle y pidió quedarse a solas con su esposo en la habitación del hospital. Ella se postró y oró a Dios que hiciera el milagro de devolverle la vida y la salud a su esposo. En ningún momento ella puso en duda que Dios respondería a su oración.

Pasaron varias semanas y el hombre no mostraba signos de recuperación. Los médicos continuaban solicitando a la esposa su autorización para desconectarlo; pero ella insistía en no aceptar mientras continuaba firme en la oración. Luego de casi un mes en coma, el hombre despertó. Los médicos estaban sorprendidos por lo ocurrido. Pero lo más asombroso de todo fue que este hombre norteamericano cuyo idioma es el inglés, se despertó hablando en perfecto español, el idioma de su esposa, mientras no era capaz de entender o hablar su propio idioma.

Esta mujer guerrera de oración creyó en su corazón que lo que ella le estaba pidiendo a Dios lo iba a recibir y así sucedió. Este caso lo viví muy de cerca porque los conozco a ambos y la historia la comprobé por mí mismo. Como este caso hay muchos más. Lo que necesitamos para poder recibir lo que pedimos en oración es creer que lo recibiremos y no dudar ni un solo instante de que así será. Dios puede responder de inmediato o puede permitir que esperemos un poco; pero Él será fiel a lo que dice Su Palabra.

Cada ser humano tiene sus necesidades. Muchas veces creemos que estamos pasando por la peor situación en el mundo; pero si miramos con atención a nuestro alrededor, podemos encontrarnos con personas pasando por cosas peores que nosotros. En nuestro clamor a Dios, muchas veces no alcanzamos una respuesta y nos imaginamos que nuestro Padre Celestial está demasiado ocupado atendiendo otros asuntos o que probablemente no esté interesado en nosotros. En ocasiones, es probable que pensemos que ocupamos el último lugar entre los hijos de Dios.

La verdad es que Dios ve a cada uno de Sus hijos como el más especial. Como Padre amoroso, Él está dispuesto a darnos lo mejor. Estoy muy seguro que Dios respondió la oración de David en Salmo 17:8: Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme bajo la sombra de tus alas. Y de la misma manera te guardará a ti como la niña de Sus ojos porque eres Su hijo amado o Su hija amada. ¿Qué está esperando Dios para responderte esa oración que llevas haciendo desde hace tiempo? Lo que Él espera es que tú creas que Él te va a conceder lo que le estás pidiendo. Para Él no hay imposibles, entonces, ¿dudas acaso que Él sea capaz de darte lo que necesitas? Pon tu fe en acción y cree que todo lo que pidas en oración lo recibirás. Dios te bendiga.

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