Dios Hace Justicia a Sus Escogidos

¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?

Lucas 18:7

Muchos se preguntan por qué tantos hijos de Dios sufren injusticias, tribulaciones, necesidades y humillaciones. Quienes así preguntan, en general, se resienten con Dios diciendo que Él da la espalda a Sus hijos y les deja pasando penalidades. La Biblia nunca promete que la vida cristiana sería fácil. Más bien habla de que en el mundo tendríamos aflicción. En Lucas 18:7, el Señor Jesús nos dice que Dios hará justicia a Sus escogidos que le claman de día y de noche. También dice que Él no tardará en respondernos. Si la respuesta no llega cuando la esperamos es porque  nos cansamos de orar.

Mientras yo vivía con mi familia en Puerto Rico, mi hija tomaba el cuidado de cortarme el cabello cuando lo necesitaba. Pero cuando me mudé solo a San Antonio, Texas, tuve que buscar quien se hiciera cargo de esa tarea. Como llegué primero a la casa de un antiguo profesor mío de la universidad, le pregunté al respecto y él me llevó a una peluquería cercana a su casa. Me dijo que él siempre se cortaba el cabello con una chica panameña la cual tenía un gran talento. Cuando llegamos y el preguntó por la peluquera le dijeron que tenía el día libre.

La única peluquera disponible para atendernos a mi amigo y a mí era Melissa, una méxico-americana, quien nos atendió muy amablemente a ambos. Realmente el trabajo profesional de Melissa fue excelente. Yo quedé tan complacido que seguí yendo a cortarme el cabello allí, pero solo con Melissa. Yo notaba que había algo diferente en ella sobre todas sus compañeras. Lo que hacía a Melissa diferente era su entrega a Jesucristo y su profunda fe. Pero, siendo una creyente, Melissa enfrentaba también discrimen y aflicciones en su lugar de trabajo.

Para ese tiempo, yo no había tenido aún mi encuentro personal con el Señor Jesús; pero me sentía complacido escuchando a Melissa hablarme del amor de Cristo mientras me cortaba el cabello. También me consta de sus oraciones al Padre Celestial por justicia ya que era evidente de que ella no era tratada justamente en el lugar donde trabajaba. Como peluquera profesional, Melissa era de lo mejor que he visto en mi vida. Además de su amabilidad en el trato con los clientes; pero su retribución no se correspondía con la excelencia de su labor.

Un día que fui a cortarme el cabello, Melissa me dijo que esa sería la última vez porque en dos días iría a trabajar a otro sitio. Yo le pedí que diera la dirección de su nuevo lugar de trabajo ya que solo quería cortarme el cabello con ella. Melissa me dijo que eso no era ético, pero ante mi insistencia, muy discretamente me dio la información que le pedí. Aunque Melissa había sido tratada injustamente por su empleador y sus compañeras de trabajo, ella mantuvo hasta el último día un comportamiento ejemplar.

Cuando fui a cortarme el cabello la siguiente ocasión en el nuevo lugar de trabajo de Melissa, pude darme cuenta de que Dios le había hecho justicia a Su hija. Melissa ya no era una simple peluquera más sino la administradora de una de las tiendas de la cadena más grande de peluquerías en San Antonio, Texas. Se había cumplido en ella la palabra escrita en Lucas 18:7. Como una hija escogida de Dios, Él le había hecho justicia y no tardó en responderle. Lo que pasó con Melissa también pasará contigo y conmigo, se hará justicia. Dios te bendiga.

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