Guardando Su Palabra para no Ver Muerte

De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

Juan 8:51

Cuando una persona lee lo que dice Juan 8:51, y su corazón es uno que todo lo pone en duda, podrá pensar que eso es imposible. Jesús dice: De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Un incrédulo pensaría que la muerte es inevitable y que sería inútil seguir lo que dice este versículo bíblico porque ciertamente todos veremos la muerte. Pero hay que tomar en cuenta que el autor de las palabras escritas en Juan 8:51 es el mismo autor de la vida.

Las palabras de Jesús están citadas en la Biblia, principalmente en los cuatro evangelios, al inicio del libro de los Hechos de los Apóstoles y en Apocalipsis. Te recomiendo que busques esos libros en tu Biblia y leas lo que dijo el Señor. En muchas biblias, las palabras de Jesús están escritas en letras rojas, de esta manera, es muy fácil de distinguir lo que Él dice de lo que otras personas dijeron o de la narración de quien haya escrito el libro. Recuerda que, de acuerdo a Juan 8:51, guardar Su palabra no te hará ver la muerte.

Te podrás preguntar ¿de qué manera será posible que yo no vea muerte si guardo la palabra de Jesús? Veamos lo que dice el Señor en Juan 6:51: Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. Jesús, como pan vivo, pan de vida, el maná del cielo, ofrece Su propia carne como alimento para darnos la oportunidad de vivir para siempre. Eso es lo mismo que decir que no verá muerte.

Ahora bien, es preciso detenernos a aclarar algo con respecto a “comer” la carne de Jesucristo. Comer un pedazo de pan en una ceremonia religiosa y llamarle la carne o el cuerpo de Cristo no es guardar la palabra del Señor escrita en Juan 6:51. De ninguna manera ese acto nos garantiza que viviremos para siempre. Jesús estableció en Lucas 22:19 que comer el pan es la santa cena es para recordar Su memoria. Eso lo repite la Escritura en 1 Corintios 11:24. Además, el sacrificio de Jesús es único e irrepetible, lo cual está testificado en Hebreos 10:10-12.

En Juan 8:23-24 dice el Señor: Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. Esas palabras fueron dirigidas a los judíos hace dos mil años; pero su vigencia es tan actual como el día que fueron pronunciadas. Cada hombre y cada mujer, sin importar su raza, origen nacional o creencia religiosa es de abajo, de este mundo y está condenado a morir en su pecado a menos que crea en Jesucristo.

Uno de los versículos más conocidos de la Biblia es Juan 14:6: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Solo Él nos conduce directamente hacia la vida eterna junto al Padre, no hay otra vía posible que nos evite ver la muerte eterna. Otra vez, el Señor lo reafirma en Juan 10:9: Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Podrán existir numerosas puertas, pero solo una nos conduce hacia la salvación. Esa puerta es el Señor Jesucristo, guardemos Su palabra, creamos en todo lo que Él dice porque Su palabra es verdad y es vida abundante. ¿Qué estás esperando para dar el paso de confiarle tu vida a quien dio la suya a cambio de tu salvación? Dios te bendiga.

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