Tendremos la Luz de la Vida

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

Caminar a oscuras es algo que nos puede causar serios problemas. La oscuridad nos impide ver los objetos que están alrededor de nosotros y eso nos llevaría a tropezar e incluso hasta caer y recibir golpes. Además, en la oscuridad perdemos el sentido de orientación y eso nos podría llevar al lugar equivocado. Muchos andan ciegos y desorientados por la vida aún a la luz del día. En Juan 8:12, Jesús nos dice que quien le sigue a Él nunca andará en tinieblas porque Él es la luz del mundo y la luz de la vida.

Desde su primer capítulo, el evangelio de Juan identifica a Jesús como la luz. Juan 1:4-5 dice lo siguiente: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Del resplandor de la luz de Jesús da testimonio Juan el Bautista, de lo cual dice Juan 1:6-9: Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

En Juan 9:5 se repite el concepto de que Jesús es la luz del mundo: Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Aquí el Señor destaca que Él era la luz del mundo mientras estuviera en el mundo. ¿Significa esto que ya Jesús no es la luz del mundo? De ninguna manera, porque en Mateo 5:14 nos revela el misterio: Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Como discípulos y seguidores de Jesucristo, nosotros somos ahora los llamados a ser la luz del mundo reflejando la luz de la vida que es Él.

Para nosotros ser la luz del mundo, primero debemos recibirlo a Él quien es la luz verdadera. Cuando lo rechazamos perdemos la oportunidad de la vida eterna y acarreamos condenación. En Juan 3:19-21 leemos: Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Jesús es la luz y vino para sacarnos de las tinieblas, tal como profetizó Zacarías en Lucas 1:79: Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y lo reafirma el propio Jesús en Juan 12:46: Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Cada ser humano ha vivido una vida separada de Dios por el pecado, el cual nos ha sumido en las tinieblas. Solo la luz de Jesús nos puede sacar de las tinieblas y llevarnos por el camino correcto hacia Dios.

Siendo Jesús mismo el camino que conduce al Padre, Él nos llevará sin tropezar hasta Dios. En Juan 11:9-10 leemos: Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Aprovechemos, pues la luz, como nos dice Juan 12:35-36: Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos. Dios te bendiga.

 

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