El Descanso del Alma

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:29-30

En la época en la cual vivimos, la palabra descanso parece ser una especie en extinción. La vida es cada vez más acelerada y la gente exige resultados inmediatos. Cuando esos resultados no se obtienen de acuerdo a las expectativas, la gente se frustra y viene el estrés y el desengaño. En Mateo 11:29-30, nuestro Señor, como el mejor maestro, nos da una lección para que aprendamos a descansar en Él y que dejemos de llevar sobre nosotros el yugo de las demandas sociales y lo cambiemos por el suyo.

En el mundo hay personas que son adictas al trabajo y no les sobra tiempo para dedicarlo a su familia y mucho menos para buscar a Dios. Si me preguntaras cómo sé de esto, debo decirte con toda honestidad que por muchos años fui uno de ellos. Dado mi temperamento melancólico, he sido un perfeccionista. Eso me llevaba a dar la milla extra con tal de que mi trabajo se llevara a cabo por encima de las expectativas. Para lograr estar satisfecho con lo que hacía, muchas veces le dedicaba mucho más tiempo del que se suponía era mi horario.

Generalmente yo salía a las 6 de la mañana para mi trabajo y llegaba a mi casa a las 9 de la noche. Pero, en lugar de descansar, llevaba trabajo a la casa y me acostaba pasada las 11 de la noche. En resumen, dormía apenas unas 5 horas de lunes a viernes. Una noche, cuando llegué del trabajo, mi hija me hizo la siguiente pregunta: “Papi, ¿cuánto te ganas en un día de trabajo?” Yo le respondí: “¿Por qué me haces esa pregunta, hija?” Y ella me contestó: “Quiero saberlo para pagarte un día de tu tiempo a fin de que estés conmigo.”

Las palabras de mi hija fueron como varias flechas que atravesaban mi cuerpo desde mi pecho hasta mi espalda. Comprendí que, por preocuparme de proveer en la casa, había descuidado a mi familia. Por supuesto, continúe justificando mi conducta con que era necesario el sacrificio con tal de que mi familia tuviera cubiertas sus necesidades. A la postre, mi error condujo a la destrucción de mi hogar y el alejamiento de mis hijos afectando mucho mi relación con ellos. De ese error he pagado con lágrimas por mucho tiempo.

Por varios años, mi alma no tuvo descanso, no fue sino hasta que tuve mi encuentro personal con el Señor que finalmente mi alma lo encontró. Entonces pude darme cuenta y experimentar en mí mismo lo que dice Mateo 11:29-30: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Hoy llevo de manera voluntaria el yugo fácil y la carga ligera de Jesucristo, y en verdad no me arrepiento.

El descanso para tu alma no lo vas a encontrar ganando más dinero. Tus ingresos podrían aumentar; pero quizás el peso de tus obligaciones también, por lo cual la insatisfacción persistirá. Lograr tus metas tampoco le dará descanso a tu alma porque las sustituirías por otras más ambiciosas. La única manera de darle descanso a tu alma es sustituyendo tu yugo por el de Cristo. Aprendamos de su mansedumbre y humildad de corazón para que encontremos el descanso. Con esforzarnos más, lo único que lograremos es cansarnos más. Dejemos de estar confiando en nuestras propias fuerzas y descansemos en Él. Dios te bendiga.

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Rewards

“He who receives you receives Me, and he who receives Me receives Him who sent Me. He who receives a prophet in the name of a prophet shall receive a prophet’s reward. And he who receives a righteous man in the name of a righteous man shall receive a righteous man’s reward. And whoever gives one of these little ones only a cup of cold water in the name of a disciple, assuredly, I say to you, he shall by no means lose his reward.”

Matthew 10:40-42

The Bible contains hundreds of promises from God to those who walk according to His ways. Many of God’s promises are conditional upon our actions. But if we do our part, God is faithful to fulfill His. Many times we complain that we did not receive what God has promised in His Word. But the first question we must ask ourselves is: Are we doing our part? One of the promises of Matthew 10:40-42 is that we shall receive a prophet’s reward, but, do we have received the prophet as such?

In 1 Kings 17: 8-24, the Bible tells a story that is the faithful fulfillment of the words of our Lord Jesus Christ in Matthew 10:40-42. The story of 1 Kings refers to the prophet Elijah and the widow of Zarephath. At that time, the land of Israel and surrounding area suffered a drought and there was not plenty to eat. The prophet Elijah was received as such by a poor widow, who was in turn prophet’s reward in the form of miracles. Oil and flour never became scarce in the house of the widow and her son was raised from death.

When we do not fulfill our part of the promise, we will lose the reward. I know the case of a man who opened his home to a great servant of God who was very ill. The man spoke to his wife to keep him at home while the servant of God received medical care from a specialist whose office was near his home. The wife was not happy with the decision and, although in front of the servant of God she pretended to show that all was well, when she was alone with her husband she required to put him out of the house.

The man never said anything to his friend servant of God upon the complaints of his wife. As the man was unemployed, he accompanied his friend to consultations and he took care to serve him. The wife was more focused on producing more at work than serving. The Spirit brings everything to light and when the servant of God departed from this home he told to the man: “The Lord brought me to you home as a prophet of God and your wife was tested. I regret to say that she failed the test of the Lord.”

Things got worse at home and marriage had problems. At first they started sleeping in separate rooms. Things were going very bad in the wife’s work and money was scarce. She threw the fault to her husband and one day she asked him to leave the house because she needed space to rent and bring more money to home. The man was in the street without knowing where to go; but God gave him prophet’s reward being received as such in another home.

This story is very real and, although I don’t know its continuation, I’m sure God is totally faithful to His word. Those who received this man, who is also a servant of God, they will receive a prophet’s reward, the same as him. God bless you.

Las Recompensas

El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.

Mateo 10:40-42

La Biblia contiene cientos de promesas de parte de Dios para los que andan conforme a Sus caminos. Muchas de las promesas divinas están condicionadas a nuestras acciones. Pero si cumplimos con nuestra parte, Dios es fiel para cumplir con la suya. Muchas veces nos quejamos de que no recibimos lo que Dios ha prometido en Su Palabra. Pero la primera pregunta que debemos hacernos a nosotros mismos es: ¿estamos nosotros cumpliendo con nuestra parte? Una de las promesas de Mateo 10:40-42 es que recibiremos recompensa de profeta, pero, ¿hemos recibido al profeta como tal?

En 1 Reyes 17:8-24, la Biblia narra una historia que es el fiel cumplimiento de las palabras de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 10:40-42. La historia de 1 Reyes se refiere al profeta Elías y a la viuda de Sarepta. En esos tiempos, la tierra de Israel y sus alrededores sufrían una gran sequía y tampoco había mucho para comer. El profeta Elías fue recibido como tal por una viuda muy pobre, quien recibió a su vez la recompensa de profeta en forma de milagros. El aceite y la harina nunca escasearon en la casa de la viuda y su hijo fue resucitado.

Cuando no cumplimos con nuestra parte de la promesa, nos vamos a perder la recompensa. Yo conozco el caso de un hombre que recibió en su casa a un gran siervo de Dios quien estaba muy enfermo. El hombre habló con su esposa para tenerlo en su casa mientras el siervo de Dios recibía asistencia médica de un especialista cuyo consultorio estaba cerca de su hogar. La esposa no estuvo muy contenta con la decisión y, aunque frente al siervo de Dios simulaba que todo andaba bien, cuando estaba a solas con su esposo le exigía que lo sacara de la casa.

El hombre nunca le dijo nada a su amigo siervo de Dios sobre las quejas de su esposa. Como el hombre estaba sin empleo, acompañaba a su amigo a las consultas y se esmeraba en servirlo. La esposa estaba más enfocada en producir más en su trabajo que en servir. El Espíritu trae todo a la luz y cuando el siervo de Dios se marchó le dijo al hombre: “El Señor me trajo a tu casa como profeta de Dios y tu esposa fue sometida a prueba. Lamento decirte que ella no pasó la prueba del Señor.”

Las cosas se empeoraron en la casa y el matrimonio tuvo problemas. Al principio empezaron a dormir en habitaciones separadas. A las esposa le iba muy mal en su trabajo y el dinero escaseaba. Ella le echaba la culpa al marido y un día le pidió que se fuera de la casa porque necesitaba el espacio para alquilarlo y traer más dinero al hogar. El hombre se vio en la calle y sin saber a dónde ir; pero Dios le dio recompensa de profeta siendo recibido como tal en otro hogar.

Esta historia es muy real y, aunque la continuación de la misma no la sé, estoy seguro de que Dios será totalmente fiel a esta palabra. Los que recibieron a este hombre, quien es también un siervo de Dios, van a recibir recompensa de profeta, lo mismo que él. Dios te bendiga.

My Father Gives me Good Things

If you then, being evil, know how to give good gifts to your children, how much more will your Father who is in heaven give good things to those who ask Him!

Matthew 7:11

When we establish a relationship with God through which we become His children, He as Father always will give us good things. The comparison made by the Lord in Matthew 7:11 is that human parents know how to give good gifts to their children and, therefore, God, who is much better Father than any man, will also give good gifts to His children . All good things that our Heavenly Father gives us are written in the Bible. So you always know what God gives us just by reading His Word.

I will share a story that someone sent me recently. A man entered the premises of a shop and saw a man behind the counter. Marveling at the beauty of the place asked to whom was in charge of the store: “Sir, what do you sell here?” The master replied, “The gifts of God.” The man asked again: “How much is it?” Te man behind the counter replied to him: “They cost nothing! Here everything is free.” The man looked the local and saw that love had jugs, bottles of faith, hope packages, boxes of salvation, much wisdom, bundles of forgiveness, peace large packages and many other gifts.

The man, marveling at all that asked: “Please, I want the greatest pitcher of love, all bales of forgiveness and a large jar of faith for me, my family and my friends.” Then the man in charge of the store prepared everything and gave him a small packet that fit in the palm of his hand. Disbelieving and astonished, the man said, “But how can you put here all I asked for?” Smiling, the master replied: “In God Store we do not sell fruit, only seeds, plant them, plant them!”

It is obvious that this story is not real but an illustration like the parables of the Lord. But the message is valid to show that our Father gives us good things and that these things are not good to indulge our pleasures but to also serve as a blessing to others. The greatest gift that Heavenly Father gives us is salvation, as Ephesians 2:8 says: For by grace you have been saved through faith, and that not of yourselves; it is the gift of God.

Once we are saved and become children of God, we receive spiritual gifts as 1 Corinthians 12:1 says: Now concerning spiritual gifts, brethren, I do not want you to be ignorant. In 1 Corinthians 12:8-10 we find what spiritual gifts we receive are: for to one is given the word of wisdom through the Spirit, to another the word of knowledge through the same Spirit, to another faith by the same Spirit, to another gifts of healings by the same Spirit, to another the working of miracles, to another prophecy, to another discerning of spirits, to another different kinds of tongues, to another the interpretation of tongues.

Spiritual gifts are good things that our Father gives us to be shared. In 1 Corinthians 14:12 we read: Even so you, since you are zealous for spiritual gifts, let it be for the edification of the church that you seek to excel. And in 1 Peter 4:10: As each one has received a gift, minister it to one another, as good stewards of the manifold grace of God. Let us enjoy and share the gifts that our Father gives us. God bless you.

Mi Padre me Da Cosas Buenas

Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Mateo 7:11

Cuando establecemos una relación con Dios mediante la cual pasamos a ser Sus hijos, Él como Padre nos dará siempre cosas buenas. La comparación que hace el Señor en Mateo 7:11 es de que los padres humanos saben dar buenos regalos a sus hijos y que, por tanto, Dios, quien es mucho mejor Padre que cualquier hombre, también va a dar cosas buenas a Sus hijos. Todas las cosas buenas que nos da nuestro Padre Celestial están escritas en la Biblia. De tal manera que siempre sabremos lo que Dios nos da con solo leer Su Palabra.

Voy a compartir una historia que me envió alguien recientemente. Un hombre entró al local de una tienda y vio a un señor detrás del mostrador. Maravillado con la belleza del lugar le preguntó a quien atendía el local: “Señor, ¿qué venden aquí?” El señor le contestó: “Los dones de Dios.” El hombre volvió a preguntar: “¿Cuánto cuestan?” El señor detrás del mostrador le contestó: “¡No cuestan nada! Aquí todo es gratis.” El hombre contempló el local y vio que había jarros de amor, frascos de fe, paquetes de esperanza, cajitas de salvación, mucha sabiduría, fardos de perdón, paquetes grandes de paz y muchos otros dones.

El hombre, maravillado con todo aquello pidió: “Por favor, quiero el mayor jarro de amor, todos los fardos de perdón y un frasco grande de fe para mí, mi familia y mis amigos.” Entonces el señor preparó todo y le entregó un pequeño paquetito que cabía en la palma de su mano. Incrédulo y asombrado, el hombre dijo: “Pero, ¿cómo puede estar aquí todo lo que pedí?” Sonriendo, el señor le respondió: “En el Local de Dios no vendemos frutos, solo semillas, plántelas, siémbrelas.”

Es obvio que esta historia no es real sino una ilustración semejante a las parábolas del Señor. Pero el mensaje es válido para demostrar que nuestro Padre nos da cosas buenas y que estas cosas buenas no son para complacer nuestros deleites sino para que sirvan también de bendición a otros. El mayor regalo que nos da nuestro Padre Celestial es la salvación, como dice Efesios 2:8: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

Una vez somos salvos y convertidos en hijos de Dios, recibimos dones espirituales como dice 1 Corintios 12:1: No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. En 1 Corintios 12:8-10 encontramos cuáles son los dones espirituales que recibimos: Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Los dones espirituales son cosas buenas que nos da nuestro Padre para que sean compartidas. En 1 Corintios 14:12 leemos: Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia. Y en 1 Pedro 4:10: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Disfrutemos y compartamos los regalos que nuestro Padre nos da. Dios te bendiga.

My Father Knows my Needs

Therefore do not worry, saying, “What shall we eat?” or “What shall we drink?” or “What shall we wear?” For after all these things the Gentiles seek. For your heavenly Father knows that you need all these things.

Matthew 6:31-32

There are people in the world who claim to be Christians, but they seem never to have read Matthew 6:31-32. Certainly all human beings have needs, both believers and unbelievers. It is also true that the needs are not free and someone must pay for them. But if we believed in God, we must give as true and valid throughout Scripture, from Genesis 1:1 to Revelation 22:21.

There is a story that has become quite popular on the Internet. A very poor woman was praying one day at home to God for her needs. The woman was praying with faith and loud. His neighbor, an atheist when he heard her crying out to the Lord and said she fully trusted that He would supply all her shortcomings, especially the food and had absolutely nothing in her cupboard. The neighbor wanted to ridicule God and went to a nearby supermarket ordering a complete market for the lady. The man who gave the order would take food if the lady asked who regaled him food told that it was the devil.

Shortly before noon they knock on the door of the poor lady. When she opens it meets a young man who brings her a complete market with everything that she needed. The lady immediately begins to give glory to God for having supplied the food she needed. The boy asks astonished to the woman why she did not ask him who had bought the market. The lady replied with a smile: “I don’t need to ask who sent me these foods. When God commands it, even the devil obeys.”

This story may be real or fictitious, the case is not so important; the truth is that I know that God will meet all the needs of His children and He can use many means. In Psalm 23:1 says: The Lord is my shepherd; I have all that I need (NLT). And if God says I have all that I need, I believe Him because he is faithful and never lies. Saying that I have all that I need means that we do everything we need to meet our needs. This does not mean that God is bound to please our whims or fancies, but food, water and our clothes are going to reach our hands.

In April 2010 I lost my job as a scientist at a pharmaceutical company. At the moment I was deprived of a high salary and significant fringe benefits. For over 5 years I lacked fixed income; but my basic needs were always met. I cannot explain how the food or clothing came to me. I did not have always money in my hands to buy what I needed; but I cannot say I went hungry or nudity.

Many people, in times of trials similar to mine, when they pray to God for their needs, they show a budget to God about they need to meet them. And if God answers supplying them every need, but not they hands don’t get money, they feel that God has failed. My friend, God has been faithful to His word that you will lack nothing, He has His own ways to act and He does not need to follow our instructions. Therefore, instead of bothering with God, give thanks always to Him for all the care He have of you. God bless you.

Mi Padre Conoce mis Necesidades

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Mateo 6:31-32

Existen personas en el mundo quienes dicen ser cristianas, pero que parecen no haber leído nunca a Mateo 6:31-32. Ciertamente que todos los seres humanos tenemos necesidades, tanto los creyentes como los incrédulos. También es cierto que las necesidades no son cubiertas de gratis y alguien debe pagar por ellas. Pero si hemos creído en Dios, debemos de dar como cierta y válida toda la Escritura, desde Génesis 1:1 hasta Apocalipsis 22:21.

Hay una historia que se ha hecho bastante popular en Internet. Una señora muy pobre oraba un día en su casa a Dios por sus necesidades. La mujer oraba con fe y en alta voz. Su vecino, un ateo la escuchó cuando ella clamaba al Señor y le decía que ella confiaba plenamente en que Él supliría todas sus carencias, especialmente el alimento que ya no tenía absolutamente nada en su alacena. El vecino quiso poner en ridículo a Dios y fue a un supermercado cercano ordenando un mercado completo para la señora. El hombre dio orden a quien iba a llevar los alimentos que si la señora preguntaba quien le obsequiaba los alimentos le dijera que fue el diablo.

Poco antes del mediodía tocan a la puerta de la señora pobre. Cuando ella abre se encuentra con un joven que le trae un mercado completo con todo lo que a ella le hacía falta. La señora enseguida empieza a darle gloria a Dios por haberle suministrado el alimento que necesitaba. El muchacho asombrado le pregunta a la señora por qué no le preguntaba quien le había comprado el mercado. La señora con una sonrisa le contesta: “No es necesario que pregunte quién me ha enviado estos alimentos. Cuando Dios lo ordena, hasta el diablo obedece.”

Esta historia puede ser real o ficticia, para el caso no es tan importante, lo cierto es que sé que Dios va a suplir todas las necesidades de Sus hijos y puede utilizar muchos medios. En Salmo 23:1 leemos: Jehová es mi pastor; nada me faltará. Y si Dios dice que nada me faltará, yo le creo porque Él es fiel y nunca miente. Decir que nada nos faltará significa que tendremos todo lo que nos haga falta para cubrir nuestras necesidades. Esto no quiere decir que Dios está obligado a complacer nuestros antojos o caprichos, sino que el alimento, el agua y nuestra ropa van a llegar a nuestras manos.

En abril de 2010 yo perdí mi trabajo como científico en una empresa farmacéutica. De momento me vi privado de un salario alto y unos beneficios marginales importantes. Por más de 5 años carecí de ingresos fijos; pero mis necesidades básicas siempre estuvieron cubiertas. No puedo dar una explicación de qué manera me llegaba la comida o la vestimenta. No siempre yo tenía en mis manos dinero para comprar lo que necesitaba; pero no puedo decir que pasé hambre o desnudez.

Muchas personas, en los momentos de pruebas similares a las mías, cuando le oran a Dios por sus necesidades, le presentan un presupuesto de lo que necesitan para satisfacerlas. Y si Dios le responde supliendo cada necesidad, pero sin que a sus manos llegue dinero, se sienten que Dios le ha fallado. Amigo o amiga, Dios ha sido fiel con Su palabra de que nada te faltará, Él tiene Sus propios métodos para actuar y no necesita nuestras instrucciones. Por lo tanto, en lugar de molestarte, dale gracias siempre por todo el cuidado que tiene de ti. Dios te bendiga.