Creyendo para Ver la Gloria de Dios

Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Juan 11:40

Creer es la piedra fundamental de quien ha confiado su vida a Cristo Jesús. Quien no cree carece de fe. La Palabra de Dios nos habla de todo lo que adquiere aquel que cree. Al que cree todo le es posible, le seguirán señales y, de acuerdo a Juan 11:40, verá la gloria de Dios. También la Biblia narra la historia de aquellos hombres y mujeres que vieron la gloria de Dios. Moisés no solo vio la gloria de Dios sino que la reflejaba con toda intensidad en su rostro. Juan el Bautista vio la gloria de Dios al bautizar a Jesús en el río Jordán. La gloria de Dios puede ser vista también por cada creyente, precisamente si lo cree.

Me podrías preguntar: Oye, Tony, ¿entonces si creo mi cara resplandecerá como la de Moisés o veré al Espíritu Santo descender como paloma mientras escucho la voz de Dios Padre desde el cielo? No necesariamente para ver la gloria de Dios tienes que mirar luces o escuchar voces. La gloria de Dios se puede manifestar en tu vida de múltiples maneras. Una forma de identificar que has visto la gloria de Dios es que te ocurran cosas sobrenaturales, las cuales son improbables que sucedan en lo natural. Un ejemplo es que recibas la sanidad de una enfermedad incurable.

Yo te puedo asegurar que he visto la gloria de Dios varias veces en mi vida y hoy te voy a contar la más reciente. Durante casi 6 años permanecí como desempleado. Durante ese tiempo, mis reservas monetarias se agotaron, los negocios que emprendí terminaban casi siempre en fracaso y al final me vi sin un centavo. Como consecuencia, la casa donde vivía fue puesta bajo embargo por el banco. Quien fuera mi esposa me vio como un perdedor y, como no quería dejar escapar de sus manos la casa, decidió pelearla al banco en sus fuerzas y me pidió que me fuera de allí.

Durante varios meses vi como disminuían mis amigos, quedando solo muy poquitos. También hasta mi propia familia de sangre me dio la espalda. La pasé muy difícil; pero siempre creí que Dios estaba de mi lado y que yo no estaba derrotado, sino que simplemente mi Padre me estaba preparando para administrar sabiamente la bendición que Él tenía para mí. Un día recibí un mensaje de un hermano en la fe, sé que Dios estuvo detrás de ese encuentro porque el hermano me llevó a un concesionario de carros y me habló de una oportunidad para ganarme la vida.

Cuando llegamos al distribuidor de autos, yo contesté con honestidad cada pregunta que me hicieron. Le dije que mis ingresos eran cero, que mi crédito estaba muy mal, que no tenía un lugar donde vivir y carecía de un empleo. Ellos me dijeron que de todas maneras tenían formas de ayudarme, quizás haciendo un arrendamiento, en lugar de comprar el auto. También iban a someter mi solicitud a fin de conocer lo que diría el banco. Al cabo de una media hora, me dijeron que el banco me había aprobado para comprar un carro del año, cero kilómetro y sin poner un solo centavo.

Yo me quedé con la boca abierta y mi amigo me preguntó si estaba asustado. Yo le contesté que no estaba asustado sino sobrecogido por haber visto la gloria de Dios en mi vida. En lo natural era totalmente inadmisible que un hombre sin hogar, con mal crédito y desempleado saliera manejando un carro del año sin abonar un solo dólar. La palabra de Dios es fiel, por eso, hoy te digo a ti lo mismo que dijo Jesús: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Cree y verás con tus ojos la gloria de Dios manifestarse en tu vida cada día. Dios te bendiga.

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