Las Grandes Obras del Creyente

De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque Yo voy al Padre.

Juan 14:12

Cuando Jesús predicaba el evangelio lo hizo acompañado de demostraciones de poder. El Señor hizo grandes milagros en Sus tres años y medio de ministerio terrenal. Muchos creyeron en Él porque fueron sanados o porque vieron las obras del Señor. Han pasado dos milenios desde entonces y el anhelo de Dios no es que las grandes obras de Jesucristo quedaran solo como mero registro histórico, sino que, en Su nombre, los creyentes llevemos a cabo obras similares que le glorifiquen. No somos magos ni poseemos superpoderes, pero sí hemos sido investidos por el poder y la autoridad de usar el nombre de Jesús.

Las palabras proféticas de Jesús escritas en Juan 14:12 fueron cumplidas desde los primeros tiempos de la iglesia. En Hechos 3:6-8 leemos: Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Intrépido como siempre, Pedro se atrevió a probar la veracidad de Juan 14:12 como creyente en Jesús.

Las obras de los creyentes hechas en el nombre de Jesús continuaron. En Hechos 5:14-15, dice la Palabra de Dios: Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.

¿Estaban limitadas esas grandes obras solo para los tiempos de Jesucristo y Sus apóstoles? ¿Serán posibles hoy también? Si estudiamos la historia del cristianismo por dos milenios, vamos a ver que los milagros, prodigios y señales han estado presentes todo el tiempo. Muchos hombres y mujeres de Dios han ejercido sus ministerios acompañados por el poder milagroso de sanidades, liberaciones e incluso resurrección de muertos. También en nuestros días se efectúan esas grandes obras que glorifican al Señor.

Me podrías decir que eso ocurre porque tanto los apóstoles como los siervos de Jesucristo que han hechos grandes obras a través de la historia han tenido un unción especial que tú no posees. Te repito de nuevo lo que dijo el Señor en Juan 14:12: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Jesús nunca dijo que las grandes obras serían hechas por los que poseían mayor unción, sino por quienes creen en Él. Si has creído en Jesús, eso te incluye a ti.

El evangelio de Jesucristo es un evangelio de poder que viene acompañado de obras milagrosas. Siempre ha sido así desde el principio y así habrá de ser hasta que Él venga de nuevo. Como creyente en Jesús ya tienes la autorización de utilizar Su nombre para demostrar prodigios, milagros y señales que le glorifiquen a Él. Sé como Pedro y dile a los enfermos: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. El Señor jamás ha mentido y Él hará valer Su palabra escrita en Juan 14:12. Dios te bendiga.

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