Permaneciendo para Recibir

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Juan 15:7

Muchas personas no reciben nada porque dejan de permanecer el tiempo suficiente en el lugar correcto. En general, nada genera beneficios inmediatos. Por lo tanto, hay un tiempo para permanecer esperando hasta recibir el fruto. Dicen que la mejor comida se cocina a fuego lento, pero muchos prefieren cocinarla en horno de microondas. En lo espiritual, recibiremos las promesas si permanecemos constantes poniendo nuestra fe en Jesucristo. Cuando abandonamos nuestro puesto junto al Señor, estamos dejando escapar la oportunidad de que nuestro Padre Celestial se glorifique respondiendo nuestra oración.

Sé que una gran cantidad de personas llegan a los pies de Cristo porque anhelan ver cumplir en sus vidas promesas tales como la que dice Juan 15:7: pedid todo lo que queréis, y os será hecho. De modo gracioso he escuchado a hermanos llamar a esa actitud de que hay muchos “San Dame” y muy pocos “San Toma.” Y es que a la mayoría le fascina el beneficio; pero no se detiene a mirar cuáles son las condiciones para obtenerlo. El mismo Juan 15:7 las dice: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros.

Voy a contar una historia de mi niñez para ilustrar con un ejemplo lo que dice Juan 15:7. En el año de 1965, mi país fue escenario de una guerra civil. A los pocos días de empezar la guerra, los Estados Unidos enviaron 42 mil soldados, los cuales desembarcaron en tierra dominicana. Yo era muy niño para ese tiempo, pero todavía tengo muy fresco los recuerdos. Como consecuencia de la guerra, el aparato productivo nacional se paralizó y hubo desabastecimiento de los productos básicos. Por eso, desde Estados Unidos llegaban periódicamente ciertos suministros que eran repartidos gratuitamente a la población.

En mi ciudad natal casi no hubo batallas durante la guerra, salvo algún que otro tiroteo aislado de vez en cuando. Sin embargo, ciertamente había escasez de todo y cuando llegaban los camiones del ejército norteamericano con los productos alimenticios, la gente hacía largas colas en el patio de la estación de bomberos del pueblo. Mi mamá solía llevarme y recuerdo que ella permanecía en fila hasta que le llegara su turno sin importar las horas que fueran necesarias. Pero no todos hacían eso ya que muchos de nuestros vecinos se iban antes de recibir los productos.

Como mi madre permanecía, siempre recibía de lo que traían los camiones: queso, mantequilla, harina, aceite, arroz, trigo, entre otras cosas. Mi madre siempre fue muy solidaria con los demás, por eso, ella compartía con los vecinos que no obtuvieron nada de lo que había recibido. Sé que mi madre pedía en sus oraciones al Señor el alimento para el sostenimiento de sus hijos. Y ella permanecía en la fila hasta que recibiera lo que había pedido. Muchas veces, permanecer para ella era un sacrificio; pero era la única forma de suplir las necesidades de la familia.

Debemos permanecer en Jesucristo y permitir que cada una de Sus palabras permanezca en nosotros. Esa es la única manera de que las peticiones que elevemos al Padre en Su nombre sean contestadas. No nos quejemos si pedimos y no obtenemos nada. La culpa no es de Dios, Él es fiel todo el tiempo, somos nosotros quienes erramos el blanco al no seguir Sus instrucciones. La clave es buscarle a Él primero que a sus bendiciones y permanecer en Él. Dios te bendiga.

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