Somos Amigos del Señor

Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

Juan 15:15

En los tiempos en los cuales vivimos, los amigos verdaderos parecen ser una especie en peligro de extinción. Por eso, es probable que existan personas quienes no entiendan a cabalidad lo que dice Juan 15:15. Jesús les llamó amigos a Sus discípulos porque Él les había dado a conocer a ellos todas las cosas de Su Padre. Y de la misma manera que Él les llamó amigos a Sus primeros seguidores, también hoy nos llama amigos a quienes hemos creído en Él. Todas las cosas que el Hijo de Dios oyó de Su Padre nos las ha dado a conocer a través de la Biblia. Por eso Él ya no nos llama siervos sino amigos.

¿Que son los amigos? Un amigo es una persona que te comprende, te acompaña, comparte cosas afines, alguien en quien puedes confiar y es una persona que estará a tu lado en las buenas y en las malas, pero ¿realmente todas las personas a las que llamamos amigos o amigas lo son? Tristemente la realidad es un NO. Y eso te lo puedo garantizar por mi propia experiencia. Durante mi última gran crisis, la mayoría que decían llamarse mis amigos me dieron la espalda. Solo unos cuantos, los verdaderos, permanecieron y a esos los tendré como mis amigos el resto de mi vida.

La palabra amigo también ha sido completamente adulterada desde hace algunos años. Incluso el diccionario ya acepta como definición de amigo lo siguiente: Amante (persona con la que se mantiene relaciones sexuales al margen del matrimonio); persona amancebada; persona que es amante de otra; persona que tiene una relación amorosa con otra. El concepto que se tiene hoy de la palabra amigo es todo lo contrario al significado original y a lo que Jesús dijo en Juan 15:15. Originalmente la amistad tiene que ver con la lealtad, hoy la relacionan con el adulterio y con la infidelidad.

La contaminación de la palabra amigo que hoy se tiene como algo natural tiene que ver con el pensamiento de que todo debe ser políticamente correcto y que debemos ser tolerante con las cosas del mundo. Sin embargo, la Biblia reprende vigorosamente esa amistad con el mundo en Santiago 4:4: ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. El mundo parea la amistad con el adulterio, mientras Dios la aparea con la fidelidad. Es obvio que son conceptos opuestos que jamás coincidirán.

Para conocer la forma en la cual nos convertimos en amigo del Señor, la única fuente confiable para saberlo es la Biblia. Santiago 2:23 dice lo siguiente: Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. La Biblia no está diciendo que Abraham llegó a ser amigo de Dios porque creyó en Él sino porque le creyó a Él. La verdadera amistad consiste en confiar plenamente en el amigo, lo cual implica creer lo que nos dice.

Jesús nos ofrece Su amistad, nos ha dado a conocer los planes y propósitos de Su Padre. ¿Vas a rechazar Su amistad o la aceptas? Si has decidido aceptar ser amigo del Señor, debes de creerle todo lo que ha dicho y confiarle la dirección de tu vida solo a Él. Dios te bendiga.

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