Estaremos donde Está el Señor

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Juan 17:24

Recuerdo que en mi niñez, mis compañeros del colegio usaban mucho la expresión de que debes estar donde el general te vea. Lo que querían decir con esto es que el mejor lugar era estar cerca de quien mandaba, cerca del líder. En Juan 17:24, nuestro general en jefe, nuestro líder y Señor Jesucristo ora a Su Padre para que Sus discípulos estén en el mismo lugar donde Él está. El Señor reconoce en Juan 17:24 que ese lugar exhibe la gloria que Dios, el Padre, ha dado a Su Hijo, quien quiere también hacer partícipes de Su gloria a quienes han creído en Él.

¿Dónde está Jesús ahora? La Escritura afirma muchas veces que Él está en los cielos a la diestra del Padre. Marcos 16:19 dice: Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Eso lo pudo ver Esteban, el primer mártir cristiano cuando era apedreado hasta morir, tal como dice Hechos 7:55-56: Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

Si Jesús está en el cielo a la diestra de Dios Padre y Él quiere que estemos donde Él está y que veamos Su gloria, es obvio que ese es el lugar donde estaremos algún día. Los miembros de cierta religión dicen que solamente los apóstoles y un grupo selecto estarán en el cielo mientras que el resto de los creyentes habitaremos en una tierra nueva donde Jesús establecerá Su Reino. Pero lo que dice Juan 17:24 es parte de la oración de Jesús comprendida en todo este capítulo y de la cual se incluye lo que dice Juan 17:20: Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

Evidentemente que todos los que hemos creído en el Señor Jesucristo estaremos donde Él está, junto a nuestro Padre Celestial. Esa promesa del Señor está escrita en Juan 14:2-3: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. El Señor no miente, uno de los fines de Su ascensión al cielo fue para prepararnos morada en la casa de Su Padre.

En los capítulos 21 y 22 del Libro de Apocalipsis se describe cómo es la morada que nuestro Señor ha preparado para nosotros. Dice Apocalipsis 21:10-11: Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

Y continúa diciendo Apocalipsis 21:18: El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Más adelante dice Apocalipsis 21: 22-23: Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. El esplendor de la Nueva Jerusalén no tiene comparación con nada en la este mundo. Allí estaremos con el Señor por lo siglos de los siglos. Dios te bendiga.

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