Nada nos Separará del Amor de Cristo

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Romanos 8:35

El día que entendamos que el amor de Cristo por nosotros es incondicional, entonces nuestro caminar por la vida será distinto. ¿Estará Su amor distante de nosotros en nuestra tribulación? ¿Dejaría de amarnos Jesús cuando estamos angustiados? ¿Sería capaz el Señor de dejar de amarnos cuando pasamos necesidades? ¿Es Su amor insuficiente para protegernos del peligro? En verdad, el amor de Cristo siempre estará presente en nuestras vidas, en buenos tiempos y en malos tiempos.

Nuestro paso por la vida no siempre es grato y placentero. Hay quienes llegan a los pies de Jesús en sus peores momentos. No puedo negarte que fui uno de ellos. Algunas veces escuchamos que nos dicen que si nos hacemos cristianos nuestra vida será más feliz y próspera. Pero, ¿es esto cierto? Si te dijera que mis problemas desaparecieron cuando me convertí a Jesucristo, yo sería el hombre más mentiroso que existe. La verdad es que he continuado teniendo dificultades y han aparecido otros problemas nuevos que antes no tenía.

Si leemos y meditamos en las palabras de Jesús contenidas en los cuatro evangelios, podemos darnos cuenta de que Él nunca prometió a quienes creyeren en Él que las cosas iban a ser fáciles. En Mateo 16:24 leemos: Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Negarse a uno mismo implica renunciar a las cosas que nos gustan y nos hacen felices. Tomar la cruz es sinónimo de enfrentar dificultades. Así que estamos advertidos de que seguir a Cristo vendrá acompañado de duras pruebas.

Mateo 28:19-20 contiene la última ordenanza del Señor, la cual conocemos hoy como la Gran Comisión: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Además del mandamiento, aquí hay una gran promesa, Él estará con nosotros todo el tiempo, hasta el fin del mundo, sin importar lo que pase.

Las dos preguntas que el apóstol Pablo se hace en Romanos 8:35, tienen sus respuestas más adelante en Romanos 8:38-39: Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. No existe absolutamente nada ni nadie que pueda separarnos del amor de Dios, el cual se manifiesta a través de nuestro Señor Jesucristo.

Hoy podrías pensar que tu situación es desesperante, que debes varios meses de renta en la casa donde vives y que ya el dueño te está echando de ella. Quizás tienes delante de ti un juicio en el cual podrías resultar culpable e irás a parar a la cárcel. O te han diagnosticado una enfermedad terminal. Por estar pasando estas cosas, podrías pensar que ya Dios no te ama, que Él se olvidó de que existes. La Palabra de Dios te dice que nada de eso podrá separarte del amor de Dios. Sea que milagrosamente te condonen la deuda del alquiler o que termines en la calle; sea que el juez tenga piedad de ti declarándote inocente o te aplique la pena máxima; sea que vivas o mueras, el amor de Cristo permanecerá en ti de todas maneras. Dios te bendiga.

 

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