Perfeccionando la Buena Obra

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Filipenses 1:6

Recibir a Jesucristo y nacer de nuevo no nos convierte automáticamente en un producto terminado. Más bien se puede decir que somos material en proceso. Hasta la venida de nuestro Señor, estaremos en etapa de perfeccionamiento constante. Lo que manifiesta Pablo en Filipenses 1:6 es que quien comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo. ¿Quién comenzó la buena obra en nosotros? Fue el Espíritu Santo quien comenzó en nosotros la buena obra de sacarnos de las tinieblas y llevarnos a la luz.

Como manifesté anteriormente, no somos un producto terminado sino un material en proceso mientras permanecemos en este cuerpo. Todo proceso de transformación industrial empieza por la introducción de la materia prima y el suministro de energía para llevarlo a cabo. La materia prima de nuestra transformación espiritual somos nosotros mismo y el Espíritu Santo funciona similar a la energía, Él ya está en nosotros, como dice 2 Timoteo 1:14: Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

Somos, pues, templo del Espíritu Santo, como dice 1 Corintios 6:19: ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Y hemos sido sellados en Él, conforme a Efesios 1:13: En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

El Espíritu Santo, al morar dentro de nosotros irá revelándonos los misterios de Dios. La Biblia dice en 1 Corintios 2:10-11: Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Podríamos tener nuestras propias ideas acerca de Dios; pero solo el Espíritu del mismo Dios nos revela la verdad acerca de Él.

La buena obra en nosotros la irá perfeccionando el Espíritu Santo, quien nos irá capacitando a través de Sus dones. 1 Corintios 12:7-11 nos habla de los dones del Espíritu: Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

El producto final de nuestro perfeccionamiento se verá a través de resultados. Esos resultados son lo que la Palabra de Dios llama el fruto del Espíritu. Gálatas 5:22-23 dice: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. A esto le agrega Efesios 5:9: porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad. Llegar a mostrar plenamente el fruto del Espíritu es un proceso que durará hasta que nuestro Señor regrese con gloria y poder. Dios te bendiga.

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