Todo lo Puedo en Cristo

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:13

Filipenses 4:13 es uno de los versículos más conocidos de la Biblia: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Estas ocho palabras tienen un poder extraordinario cuando entendemos a cabalidad su significado. Si utilizamos solamente nuestras propias fuerzas, habrá obstáculos frente a nosotros que no podríamos mover. Si empleamos únicamente nuestro intelecto, habrá problemas tan difíciles que no los resolveríamos ni siquiera pensando en ellos durante toda nuestra vida. La fuente de nuestro poder no está en nosotros mismos, sino en Cristo, y en Él, todo lo podemos hacer.

Aunque hay personas que se creen a sí mismos todopoderosos, la verdad es que el ser humano tiene sus límites. Es imposible que podamos levantar una carga diez veces mayor que nuestro peso, tampoco es posible que corramos a 100 kilómetros por hora o que volemos como las aves. Y aunque haya personas con un alto coeficiente intelectual, ningún hombre o mujer es capaz de entender a cabalidad todos los secretos del universo. No tenemos superpoderes como los personajes de ciencia ficción.

En la historia han existido hombres y mujeres que se han creído tan poderosos que pensaban ser capaces de alcanzarlo todo. Desde el macedonio Alejandro Magno hasta el alemán Adolf Hitler, muchos han intentado conquistar todo el mundo conocido. Sin embargo, ninguno de ellos ha logrado alcanzar ese objetivo y se han quedado en el camino. Y no tengo la menor duda que todos ellos solamente han confiado en sus propias fuerzas.

Cuando reconocemos nuestras debilidades y confiamos que quien nos fortalece es el Señor, todo será posible conforme a lo que dice la Escritura. Eso lo tenía muy en cuenta el apóstol Pablo cuando dijo lo que está escrito en 2 Corintios 12:7-9: Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

No sabemos exactamente cuál era el aguijón en la carne de Pablo; pero era una debilidad en la cual el poder de Cristo actuaba para Su gloria. Mientras no le demos luz verde al Señor para que opere en nosotros, sino que nos empeñamos en hacer las cosas en nuestras propias fuerzas, será imposible que seamos fortalecidos por Él. Si realmente anhelamos poderlo todo en Cristo que nos fortalece, debemos echar a un lado nuestra propia potencia y mostrarnos vulnerables ante Él para que sea Su fuerza, no la nuestra, la se perfeccione en nuestra debilidad.

Cristo es el poder de Dios, así lo manifiesta la Biblia en 1 Corintios 1:24: mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. ¿Habrá poder mayor que el de Dios? De ninguna manera, así que ese infinito poder está a la disposición de los que han sido llamados, de los escogidos, de los hijos de Dios. No permitas que las circunstancias que te rodean dictaminen lo que va a pasar contigo. Ponte firme y dile a esa montaña inamovible que se encuentra delante de ti: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s