Dios no Nos Desampara

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.

Hebreos 13:5-6

Ser un desamparado es una de las formas más duras de llevar la vida. No creo exista algún país en el mundo que no tenga personas desamparadas. Así como lo oyes, yo vivo en Estados Unidos de América, al que muchos consideran el país más poderoso de la Tierra, y todas sus grandes ciudades albergan a miles de desamparados en sus calles. Un desamparado ha perdido la esperanza, pero su rostro se llena de alegría cuando recibe ayuda. Dios ha prometido que no nos desamparará y Su socorro siempre será oportuno.

Como dije anteriormente, hasta en los países desarrollados vive gente desamparada. En Estados Unidos he visto a personas viviendo en las calles de ciudades como New York, San Francisco, Chicago, Washington y Miami. Sí, las mismas ciudades glamorosas que miras en las películas tienen su lado oscuro. A New York le llaman la capital del mundo, San Francisco es una de las ciudades más bellas del país, Chicago un centro financiero importante, Washington es la capital y Miami es la ciudad más importante del sur del país. En todas ellas vive gente en las calles.

Mucha gente llega a vivir en las calles por causa de alcoholismo o drogadicción; pero esa no es la única razón. Hay quienes han llegado a las calles por causa del desempleo y el posterior embargo hipotecario de sus casas. Otros, especialmente hombres, por causa de un divorcio e incluso muchos veteranos de guerra terminan en las calles después de haber arriesgado sus vidas por su país en un conflicto bélico. Existen varios motivos diferentes que conducen a las personas a tener como techo el cielo estrellado y por lecho al duro suelo de las calles.

Algunas veces Dios nos pasa por experiencias para que nos pongamos en los zapatos de nuestro prójimo. He pasado tres veces por la situación de verme desamparado en tres países distintos. La primera vez fue en el mío propio y yo decía entonces que el día en el cual comía una sola vez era el hombre más feliz del mundo. En una ocasión caminé unos 15 kilómetros en la ciudad de Santo Domingo, incluyendo cruzar un largo puente. Mientras caminaba pensaba en que la gente con los problemas que yo tenía se lanzaban de ese puente. Yo lo crucé sin darme ganas de lanzarme.

Y aunque he sufrido en carne propia el desamparo en lo material y humano, también he visto que Dios, aun cuando yo vivía de espaldas a Él, nunca me abandonó. La forma de darme cuenta del gran cuidado que Dios ha tenido de mí es notar que, a pesar de mis crisis, Él me ha preservado de caer en alcoholismo, drogadicción, depresión o intento de suicidio. Además, en cada situación, Él ha movido el corazón de personas que me han dado la mano. Estas personas han sido para mí igual que ángeles protectores enviados por Dios.

Si en este momento estás pasando por momentos difíciles en los cuales te sientes desamparado, te digo que no estás solo, Dios no te ha desamparado en ningún momento y va a utilizar tu crisis para hacer algo a tu favor. Quizás no lo entiendas porque el dolor o la desesperación de verte entre la espada y la pared te han acorralado. Pero créelo, y di como lo expresa la Escritura: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. La Palabra de Dios  es fiel y verdadera y no hay mentira en ella, tu Padre no te desamparará nunca. Dios te bendiga.

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