Viviendo por Fe

Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma.

Hebreos 10:38

Existen dos formas de vivir: atendiendo el desarrollo de las circunstancias alrededor o por fe. Si el viento de las circunstancias no corre a nuestro favor y aquellas son el motor de nuestra vida, entonces estaríamos inmovilizados y temerosos. La otra forma de vivir, la que agrada a Dios, es permitir que sea la fe el combustible de nuestra vida. Vivir por fe no siempre es fácil, pero sí es la forma más segura porque no depende de cuál sea el ambiente que nos rodea sino del Dios Todopoderoso en quien hemos confiado.

Todo el capítulo 11 de la carta a los Hebreos es un verdadero tratado acerca de la fe. En este capítulo se describen los actos de fe de muchos hombres y mujeres de la Biblia. El capítulo da inicio con la definición de fe en Hebreos 11:1: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. La fe da por cierto que la esperanza se convertirá en promesa cumplida. Tener fe es vivir convencido de esto: lo que hoy no vemos, en el tiempo de Dios será un hecho real.

El primer acto de fe fue la creación misma. Hebreos 11:3 dice: Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Tal como dice la definición de fe en Hebreos 11:1, nada de lo que existe y hoy podemos ver se veía cuando Dios utilizó Su Palabra para crearlo todo. Dios llamó a las cosas que no eran y cada una de ellas comenzó a ser un hecho desde el mismo instante que dijo la Palabra.

Si Dios ejecutó el primer acto de fe es porque la misma fe es muy importante para Él. Hebreos 11:6 dice: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. La única forma de agradar a Dios es por medio de nuestra fe. Cuando flaqueamos en la fe dejamos de creerle a Dios y esto es similar a decirle que Él es un mentiroso. Obviamente que Dios no es mentiroso, sino que aborrece la mentira. Por tanto, carecer de fe es ofender seriamente a Dios.

En Hebreos 10:38 y Hebreos 11:6 queda establecido que a Dios le desagrada la ausencia de fe. Decir que creemos en Sus promesas y andar por la vida temerosos no significa realmente tener fe sino todo lo contrario. Eso no es vivir por fe, es vivir en doble ánimo, contentos cuando vemos las cosas bien; pero frustrados en tiempos de pruebas. Debemos tener plena conciencia de que nuestra falta de fe puede ser el motivo de que no obtengamos las cosas que pedimos en oración. Ya lo dice Santiago 1:6-7: Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.

Cuando nos acercamos a Dios y le oramos pidiendo algo, debemos de creer que recibiremos lo que hemos pedido conforme a la buena voluntad, agradable y perfecta de nuestro amado Padre. El hecho de que las cosas no las veamos no quiere decir que no las recibiremos. Dios siempre está dispuesto a escucharnos y quiere siempre lo mejor para nosotros. No dejemos que nuestra duda se convierta en desagrado para Él. Vivamos por fe, caminemos seguros de que tenemos un Padre bueno en los cielos que nos ama y provee todas nuestras necesidades. Llamemos a las cosas que no son como si fueran y en Su tiempo, no en el nuestro, sucederán. Dios te bendiga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s