Dios Nos Da Sabiduría

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Santiago 1:5

Cada vez que leo Santiago 1:5 pienso que pareciera como si los seres humanos disfrutáramos actuar tontamente. Y es que Santiago 1:5 dice muy claramente: Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Una petición de sabiduría que hagamos a Dios siempre será otorgada. Y dice Santiago 1:5, que será dada abundantemente y sin reproche. Entonces, si carecemos de sabiduría y permanecemos sin ella es por no pedirla a Dios.

La mejor demostración de la fidelidad de Dios a Su Palabra conforme a lo expresado en Santiago 1:5 es la historia de Salomón. Veamos lo que dice la Biblia en 1 Reyes 3:5-14: Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

Salomón le pidió a Dios sabiduría para poder llevar a cabo con excelencia su trabajo de gobernar a su pueblo. Y Dios le concedió al rey Salomón la sabiduría abundantemente y sin reproche. Era obvio que, antes de elevar su petición a Dios, Salomón era como cualquier joven de su edad, inexperto y carente de suficiente sabiduría para ejecutar sus funciones. Sin embargo, Dios lo dotó de un corazón sabio y entendido, tanto que no ha existido sobre la tierra nadie más sabio que este rey sucesor de David.

Muchas veces erramos en nuestras peticiones a Dios. Muchos nos quedamos en lo más simple: pedir que nos sean cubiertas abundantemente nuestras necesidades materiales. Pero, ¿de qué nos sirve adquirir riquezas si no tenemos suficiente inteligencia para administrarla? Una persona sabia no solo sabrá administrar eficientemente las riquezas, sino que también será capaz de elaborar ideas creativas que generarán más riquezas. No obstante, la sabiduría no solamente nos sirve para hacernos ricos, sino para juzgar con inteligencia cada situación. Dios te bendiga.

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