La Sabiduría de lo Alto

Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

Santiago 3:17

Hay que saber distinguir entre la sabiduría humana y la sabiduría de lo alto. Con respecto a esta última, Santiago 3:17 la define como pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Como la sabiduría de lo alto proviene de Dios, la huella divina quedará plasmada en ella y la distinguirá por completo de la sabiduría humana. Siendo Dios el diseñador y constructor de todo lo que existe, Su condición de creador ubica Su sabiduría por encima de todas las demás.

Previo a describir la sabiduría de lo alto en el versículo 17 del capítulo 3 de su carta, Santiago 3:13-16 presenta cómo es la sabiduría humana: ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

En contraste a la sabiduría de lo alto, la sabiduría humana común implica celos amargos, contención, jactancia, mentira, es terrenal, animal, diabólica y perversa. Es posible que alguien se sienta ofendido por las duras palabras de Santiago referente a la sabiduría terrenal y podría estar en desacuerdo; pero bíblicamente queda confirmado que toda la sabiduría humana y terrenal tiene un origen diabólico. Basta con leer Génesis 3:1-7 para darnos cuenta que Adán y Eva tuvieron conocimiento del bien y el mal por incitación de la serpiente, es decir, el diablo.

Si todavía te atreves a dudar de lo que dice la Biblia con respecto a la sabiduría terrenal ya que le prestas mucha más atención a lo que te dice la ciencia humana, te voy a hablar un poco como quien soy, alguien que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar la ciencia humana. Te puedo decir que entre los científicos existe todo eso que dice Santiago: celos amargos, contención, jactancia y mentira. Y muchas veces, hay perversidad detrás de la ciencia. Muchos de los logros de la ciencia humana en medicina y energía, por ejemplo, han traído más mal que bien.

Es mi opinión que los científicos del siglo XX actuaron irresponsablemente, conscientes o no, y sus soluciones trajeron problemas nuevos. Ahora vivimos más años quizás, pero más de la mitad de nuestras vidas la pasamos atados a un coctel de drogas que terminan matándonos de cáncer. Nos movemos más rápido; pero hemos dañado el medio ambiente. Los alimentos modernos se ven más bonitos y prácticos; pero hoy hay mayor obesidad en la población. Los científicos que se sienten comprometidos con la humanidad deben en el siglo XXI trabajar para buscar soluciones reales a los problemas creados por sus pares en el siglo pasado.

¿Se podrá lograr ese objetivo solamente con la sabiduría terrenal? Es imposible lograr algo que sea beneficioso para la humanidad cuando nuestra fuente está llena de celos amargos, contención, jactancia y mentira. Necesitamos una sabiduría de lo alto, sabiduría divina, la cual es pura, pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Oremos a nuestro Padre Celestial de la misma manera que hizo Salomón y Él la dará en abundancia y usemos esa sabiduría para hacer el bien. Dios te bendiga.

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