Persecuciones Venideras

Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de Mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.

Mateo 10:17-18

Ser un soldado de Jesucristo es una profesión que conlleva riesgos. Teniendo en cuenta que este mundo todavía está bajo la potestad del maligno, es obvio que los valores mundanos entren en conflicto con los valores de Dios. Estamos en guerra y el enemigo no se quedará de brazos cruzados mientras llevamos a cabo nuestra gran comisión. En Mateo 10:17-18, el Señor advirtió a Sus discípulos que debían cuidarse de los hombres porque vendrían persecuciones. En estas persecuciones, existe la posibilidad de ser encarcelados, maltratados o muertos.

El cumplimiento de la palabra profética del Señor en Mateo 10:17-18 comenzó desde los primeros años de la iglesia. El libro de los Hechos de los Apóstoles reseña las persecuciones de los primeros cristianos. Pedro y Juan fueron encarcelados y azotados por predicar en el nombre de Jesucristo. Esteban fue el primer mártir cristiano al morir apedreado ante la mirada de aprobación de un joven fariseo llamado Saulo de Tarso. Tras la muerte de Esteban, no cesó la persecución y la iglesia fue dispersada desde Jerusalén hacia otros lugares.

El mismo Saulo de Tarso que presenciara la muerte de Esteban quiso convertirse en el más celoso perseguidor de los cristianos y se encaminó hacia Damasco con tal de apresar a quienes creían en Jesús y llevarlos presos a Jerusalén. Pero en su camino hacia Damasco, Saulo tuvo un encuentro con el Señor que transformó su vida. El rabioso fariseo Saulo de Tarso, perseguidor y cómplice de la muerte de cristianos, fue transformado en Pablo, el apóstol de los gentiles, quien viajo por numerosos lugares expandiendo en evangelio.

Pero el fructífero ministerio de Pablo vino acompañado de muchas persecuciones. El propio Señor lo advirtió en Hechos 9:15-16: El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por Mi nombre. Y ciertamente que Pablo sufrió todo tipo de atropello por causa del nombre de Jesucristo. Y de perseguidor de cristianos, Pablo pasó a ser uno de los más perseguidos entre los siervos de Cristo.

La persecución de los cristianos apenas comenzaba con Pedro, Juan, Esteban y Pablo. Por siglos, millones de creyentes en Jesucristo han sido perseguidos y martirizados. Incluso en nuestros días continúa la persecución. Por supuesto que en algunos lugares tal persecución es bastante obvia, como sucede en países de mayoría musulmana, India, China, entre otros. Pero también donde la iglesia romana es mayoritaria o tiene una gran influencia, quienes siguen el cristianismo bíblico son objetos de censura o abierta persecución.

Sin embargo, la más feroz persecución de cristianos en la historia está todavía por venir. De hecho, ya el enemigo está preparando sus agentes para la estocada final. La aprobación de leyes contrarias a lo que ordena la Biblia y la consecuente desautorización para predicar sus verdades son los primeros indicios de lo que se avecina. Y ante este panorama se sabrá quien sigue a Cristo por quien es y quien saldrá corriendo y negará su fe con la intención de no ser perseguido. No olvidemos que podemos perder la vida eterna por querer salvar la terrenal. Dios te bendiga.

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