Los Enemigos en la Casa

El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.

Mateo 10:21

El riesgo de ser cristiano, en medio de la persecución, no se limita a los extraños. Debemos de cuidarnos incluso de los miembros de nuestra propia familia. En Mateo 10:21, el Señor nos advierte: El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Nada de lo que está escrito en la Biblia es un chiste. Esto no es una broma pesada del Señor, debemos de estar alerta y no asombrarnos de que, cuando se desate abiertamente la persecución final, sean nuestros propios familiares quienes nos entreguen a muerte.

Las tradiciones echan tan fuertes raíces en las sociedades que en ocasiones superan los lazos de sangre. En países como Pakistán es muy común lo que ha llegado a conocerse como crimen de honor. Este tipo de crimen es mayormente perpetrado con las mujeres de las familias. Cuando una hija se aparta de los lineamientos de la fe musulmana, sea por casarse por amor, usar prendas occidentales o convertirse a cristiana, sus hermanos, e incluso su padre y su madre las matan con sus propias manos. Generalmente la justicia no los sanciona alegando que es por honor.

Para quienes hemos vivido en América, lo que acontece en el Oriente nos puede parecer un acto salvaje e inhumano. Pero eso no es nada comparado con lo que va a suceder cuando el hombre de pecado, el hijo de perdición tome las riendas del planeta. Es muy probable que en un futuro, en nuestros propios países veamos la nueva versión de los crímenes de honor. Y que ese tipo de conducta sea una norma de carácter mundial, la cual sea vista como algo razonable que suceda por el bienestar de la familia.

Está escrito en Apocalipsis 13:15-17: Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos,  pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Un verdadero cristiano ni adorará a la imagen de la bestia ni dejará que le pongan su marca.

Pero lo más probable es que no exista unanimidad en la fe entre la familia de los cristianos. Por lo tanto, algún hermano, padre o hijo preferirá ajustarse a los vaivenes del mundo con tal de no tener problemas. Si la adoración a la imagen de la bestia le mantiene su integridad física, muchos van a negar su fe en Jesucristo. Y aquel miembro de la familia que se mantenga fiel al Señor va a ser denunciado por su pariente, quien va a preferir que la muerte le caiga al hijo, al hermano o al padre antes que a sí mismo.

Suena cruel, pero eso sucederá sin ninguna duda. Y ahora a algunos le podría remorder la conciencia. Sin embargo, cuando lleguen los días de la máxima manifestación de la maldad sobre la tierra, tales cosas serán interpretadas como legales y políticamente correctas. ¿Te asusta que llegue ese tiempo? ¿Te unirías al resto para no morir? ¿Renegarías de tu fe o aceptarías ser un mártir? El Señor dijo que el que ama su vida la perderá y quien la pierda por Su causa, para vida eterna la guardará. Tú decides cuál vida amar más, ésta o la eterna. Dios te bendiga.

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